Le pusieron el arma en la boca para que entregara el dinero
Alfredo Leiva
BARILOCHE (AB).- “Dale, viejito, decí dónde está la plata, te voy a matar a tu hijo”, fue la amenaza que un encapuchado le hizo a Raúl, que estaba ensangrentado y aún conmocionado por los golpes. El hombre de 61 años había estado varios minutos inconsciente, tirado sobre el piso de su casa, tras un furioso culatazo que recibió. El asaltante fue por más. Le puso el caño del arma de fuego en la boca y Raúl por unos segundos pensó que lo mataban. Sólo quería que la pesadilla terminara. El drama que Raúl y su hijo Manuel sufrieron ocurrió alrededor de las 22 del martes, en su vivienda de la calle Castex al 1000. La casa está ubicada al fondo del lote y ni siquiera un cartel en el portón, con una advertencia por la presencia de perros, detuvo a los asaltantes. Padre e hijo dialogaron ayer con “Río Negro”. En sus rostros se reflejaba la violencia con la que actuaron los asaltantes, pero pidieron no ser fotografiados. Tanto Raúl como su hijo, de 30 años, sufrieron cortes en la cabeza que demandaron varios puntos de sutura. Contaron que estaban por cenar y escucharon la rotura de un vidrio de una ventana de la cocina. Cuando Manuel se acercó a ver qué pasaba se encontró con un encapuchado con un arma de fuego. Se trabó en lucha con el delincuente. Su padre fue en su auxilio. Pero aparecieron otros dos, que los golpearon. Raúl se desplomó sobre el piso. Los dos grandes perros de la familia ladraban en el interior de la casa y los asaltantes obligaron a Manuel a encerrarlos en una habitación. El joven aceptó porque pensó que los delincuentes iban a disparar contra los animales. Manuel recordó que su padre estaba inconsciente en el suelo, con su rostro bañado de sangre y los asaltantes reclamaban con vehemencia el dinero de un viaje. Intentó explicarles que no había plata de ningún viaje, pero no le creyeron. Por eso, le dieron varios culatazos en la cabeza y lo ataron con cables y un cinto. Revolvieron toda la vivienda en busca de dinero. Cuando Raúl se reincorporó, uno de los asaltantes continuó con las amenazas. El piso estaba manchado de sangre. “Decime dónde tenés la plata que fuiste a buscar”, le gritaba uno de los asaltantes. El dueño de casa les indicó que sólo tenía 5.000 pesos y se los entregó. Pero los encapuchados querían más. Raúl comentó que los minutos se hicieron eternos. “Sólo quería que se fueran, que nos dejen en paz”, afirmó ayer el hombre. Manuel logró liberarse y trató de defender a su padre, pero volvieron a retenerlo a golpes. Los asaltantes lo ataron con alambres en un sillón. “Te voy a matar a tu hijo”, advirtió el asaltante. Cuando se cansaron de buscar sin hallar nada, se fueron. Luego, Raúl liberó a su hijo y avisó a la Policía.