Lecturas: “Desmorir”, de la poeta Anne Boyer

El libro, que ganó el Premio Pulitzer de No Ficción 2020, es una reflexión critica y profunda no sólo sobre el cáncer de mama, sino también sobre el sufrimiento, la muerte o y los sistemas de salud. La enfermedad no suele ser un tema convocante. Pero Boyer lo hace con maestría.

Por Verónica Bonacchi




“Desmorir” no es un libro de autoayuda. No es una guía para pasarla mejor tras ser diagnosticada con cáncer de mama, ni una postal autocomplaciente y con lazo rosa de alguien que sobrevivió. “Desmorir”, de la poeta Anne Boyer, es la descarnada narración del proceso de enfermedad y supervivencia de la autora, donde descarnada no quiere decir morbosa, ni victimizada ni victimizante.
“Desmorir” es todo lo contrario a cualquier cliché o ideología que machaca eso de que la actitud lo es todo. Dice Boyer: “Escuchas una y otra vez eso de “la actitud lo es todo” y eso de que la gente que tiene una actitud positiva vive y toda esa gente “débil” muere porque tuvo pensamientos equivocados. Lo odiaba. Si yo sobrevivía no quería hacerlo como una vencedora, y si moría no quería morir como una víctima. Quería algo más”.


Puedo imaginar las pregunta: ¿Por qué leer un libro que habla sobre la enfermedad, cuando la enfermedad, en este siglo en particular pero en la historia de la humanidad en general, es siempre algo sobre los que nos cuesta posar la mirada, aquello de lo que prefiríamos no hablar?
El libro tiene muchas respuestas a esa pregunta. Pero ese algo más que quiere la autora, para no quedar atrapada entre el cliché de la vencedora ni la víctima es parte de la respuesta. Y el libro, aunque sea sobre un tema doloroso es una necesaria reflexión sobre muchas de las preguntas, causas y consecuencias que rodean esta y cualquier enfermedad, y los sistemas sanitarios.

El comienzo de todo


Una semana después de cumplir 41 años, a la poeta Anne Boyer le diagnosticaron un cáncer de mama triple negativo de pronóstico grave que requería un tratamiento muy agresivo. Como madre soltera habituada a vivir al día y a prodigar cuidados antes que a recibirlos, la enfermedad supuso una crisis, pero también un punto de partida para recapacitar sobre la mortalidad y las políticas de género relacionadas con la salud.
Y por ahí va el libro, suerte de memoria que se rebela contra el género memorístico, un recuento personal que rechaza limitarse a lo individual, y que se suma, con una prosa que es a la vez poética y a la vez un exocet, a los textos que ya escribieron sobre el cáncer Audre Lorde, Kathy Acker y Susan Sontag.


Por momentos, Boyer es una furia, un volcán en erupción que escupe lava literaria: “Arráncate el pelo a puñados en lugares que generan ansiedad social: Sephora, el juzgado de familia, el Banco de América, en cualquier lugar donde llevas a cabo un trabajo remunerado (…) Cuando se te caigan las pestañas, envíaselas como deseos a la inversa a cada persona que, con tu enfermedad, ha desaparecido de tu vida”.


Por momentos, Boyer tiene un humor oscuro. “A pesar de ponerme hielo en las manos y los pies durante toda la quimioterapia en un intento por evitarlo, las uñas se me empiezan a levantar. Las uñas que se separan de los dedos duelen tanto como deberían hacerlo las uñas que se separan de los dedos. Me vendo las uñas pintadas de color iridiscente. He perdido amigos, amantes, memoria, pestañas y dinero por culpa de esta enfermedad, así que me niego en redondo a perder cualquier otra cosa a la que estoy unida. Se me caen las uñas pese a mi resistencia”, escribe.


Boyer reflexiona con furia, con humor, con la profundidad que dan los datos certeros, sobre la enfermedad y la salud en nuestra sociedad; aborda temas como la experiencia corporal y mental del dolor, la proliferación de charlatanes y oportunistas, el abuso de las farmacéuticas, el cinismo político en el debate de sanidad pública versus privada y, en definitiva, la hipocresía que rodea la industria de la salud en nuestro mundo.


Boyer ilumina aspectos poco visitados de la salud, como el cuidado de la persona enferma, como la consideración de la Salud de los Estados Unidos de que una masectomía doble es una operación ambulatoria al que hay sobreponerse en menos de 24 horas para volver a trabajar (ella tuvo que hacerlo: fue a dar una conferencia sobre Walt Whitman con bolsas de drenaje cosidas al pecho) porque, ya lo dice el folleto, la actitud lo es todo, igual que el kit de maquillaje que le entregan antes de la quimioterapia para que aprenda a ponerse las dosis justas de rimel y rubor para parecer la persona sana que no es.
Reconocida con el Premio Pulitzer de No Ficción en 2020, y publicado en español por la editorial Sexto Piso, “Desmorir” va mucho más allá del caso particular de Anne Boyer porque ella, contando su tratamiento, sus dolores, su agotamiento, habla de los enfermos, del tratamiento, los dolores y los agotamientos de los muchos que atraviesan esa y cualquier enfermedad, en medio de las miserias y grandezas de este siglo.


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