Libros: un trabajo colectivo y un derecho intelectual

Marcelo Colonna*


La Unesco fijó hoy, 23 de abril , como el Día Mundial del Libro, representante material del trabajo colectivo en el arte de la escritura y las artes editoriales.


La Unesco fijó hoy, 23 de abril , como el Día Mundial del Libro, en conmemoración de la muerte de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega, los tres en el año 1616.

Esta fecha se potenció en 1988 como Día del Libro y los Derechos de Autor y, aunque no es una fecha significativa para nuestra región específicamente como lo es el Día de la Poesía Neuquina, siempre es una oportunidad para sugerir actividades vinculadas al fomento, al desarrollo, a la difusión de nuestra literatura en la región. Fomentar la lectura y la escritura que son dos pilares de trabajo en nuestra gestión desde 2016.

Mucho podemos decir sobre la importancia de la lectura y sus atributos, pero esta vez quiero aprovechar la oportunidad para pensar al libro, no como objeto de culto, sino desde su potencia como representante material del trabajo colectivo en el arte de la escritura y las artes editoriales.

El libro es un objeto significante tan fuerte, un objeto cultural tan instalado desde su tecnología que nos lleva a pensarlo como obra en sí misma. Decimos: ¿qué libro estás leyendo?, cuando lo que leemos es la obra de un autor o autora, y lo que también leemos es el libro el dispositivo material que lo cristaliza en el tiempo.

Cuando vemos un libro estamos percibiendo contenido que es trabajo. La obra de un autor o autora cuyo trabajo está protegido por los Derechos de Autor, en nuestro país por la Ley 11723.

Se reconoce a quien escribe o compone los derechos morales sobre la obra de su autoría y se reconoce y norma el derecho patrimonial que puede significar su puesta en circulación, reproducción y venta. Por esto, desde el 2017 contamos con la Oficina de Derecho Autor para garantizar los derechos intelectuales de nuestros artistas.

Cuando vemos un libro estamos viendo contenido y también el marco, estamos viendo la materialización de una obra y el punto cúlmine de un proceso editorial, el resultado de un sin fin de trabajos. Desde su escritura, corrección, edición, diseño, ilustración, traducción, también la impresión y su puesta en circulación son partes del ensamblado de este artefacto perfecto que transparenta sus intervenciones hasta que vemos en un libro una obra.

Bibliotecas, librerías, talleres de lectura son parte de la mediación esencial del libro, son parte de esta cadena virtuosa de la industria cultural editorial y cada una tiene un rol específico e importante.

Cada valiosa obra que llega a nuestras manos en forma de libro físico, digital, audiolibro o contada popular son el resultado del trabajo de nuestros artistas. Ningún libro es solo obra de un autor. Cada Libro es la celebración del trabajo en el arte, es una acción colectiva.

* Ministro de las Culturas de la provincia del Neuquén.


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