Líderes regionales encabezaron un funeral épico
Medio centenar de jefes de Estado, con fuerte presencia de Latinoamérica, despidió a Hugo Chávez. Maduro le prometió “lealtad eterna” y abundaron gestos simbólicos.
AP
Un marco solemne y cargado de simbolismos, como uniformes, conjuntos de música clásica y folclóricos y la espada de Simón Bolívar, en la ceremonia.
CARACAS, Venezuela (AP/AFP).- Venezuela rindió ayer el último gran adiós al presidente Hugo Chávez con un funeral de Estado de tono épico al que asistieron casi cincuenta de jefes de Estados, incluidos sus principales aliados de Latinoamérica, y en el que su sucesor elegido Nicolás Maduro prometió lealtad eterna a su líder y convocó a la sociedad a continuar con el proyecto iniciado hace más de una década por el “comandante’’.
Con música folclórica, las notas vibrantes de una orquesta sinfónica y la espada del libertador Simón Bolívar sobre el féretro del fallecido dirigente, Venezuela realizó el funeral en una ceremonia cerrada a las multitudes de seguidores, que aguardaban estoicas afuera de la academia militar y pese al calor se mantenían atentas a las pantallas que transmitían las imágenes.
“Aquí está usted, comandante, con sus hombres, de pie; todos sus hombres y mujeres, leales como lo juramos ante usted, leales hasta más allá de la muerte’’, dijo Maduro junto al ataúd de Chávez. Durante poco más de dos horas se rindió el homenaje a Chávez, cuyo cuerpo yacía dentro de un féretro cubierto por la bandera venezolana.
Un coro y una orquesta dieron inicio a la ceremonia con el himno nacional. Ya varias horas después de terminado la ceremonia oficial, un grupo de seguidores “armados’’ con guitarras llegó hasta el féretro de Chávez donde entonó canciones de “protesta’’ ante la mirada atenta de su hermano mayor Adán . A ellos, le siguió un grupo musical boliviano, que también rindió homenaje a Chávez con sus instrumentos típicos.
Antes, en el funeral, el vicepresidente Maduro colocó sobre el féretro de Chávez la espada del libertador Simón Bolívar . En grupos, los líderes asistentes realizaron guardias de honor alrededor del ataúd café, cubierto con la bandera venezolana.
La primera guardia de honor estuvo a cargo de sus más cercanos aliados en Latinoamérica, que luego incluyó al iraní Mahmoud Ahmadinejad. (Ver aparte)
Con la vista del mundo en la ceremonia, Maduro pronunció un encendido discurso en el que se hizo eco de la retórica de Chávez.
Agradeció la presencia de los jefes de Estado por haber “traído su amor más puro a este hombre más allá de las fronteras políticas y las ideologías’’, a un Chávez que fue el hombre “más vilipendiado’’ del mundo. “¡No pueden contigo!’’, gritó Maduro con voz quebrada y el llanto a flote.
Afuera, seguidores hacían largas filas rumbo a la academia militar en lo que se asemejaba un ejército de hormigas, debido a que casi todos iban vestidos de rojo, el color que identifica al partido del presidente.
El cuerpo de Chávez no recibirá sepultura, sino que será exhibido durante al menos seis días más, ante la enorme afluencia de venezolanos a la capilla ardiente y será embalsamado para reposar en un museo caraqueño, instalado en el que fuera su cuartel general en el fallido golpe de Estado en 1992.