Liliana, la soldadora de Roca que canta ópera en un taller metalúrgico

La estudiante reparte su tiempo entre su carrera en el IUPA y su oficio con fierros y máquinas. Mientras pliega chapas para fabricar estufas artesanales ensaya obras clásicas en italiano. Este año ganó una beca con una profesora del Teatro Colón.

Liliana Santander mientras pliega la chapa que luego será parte de una estufa artesanal canta ópera en italiano. Cuando se queda sola en el taller, el ambiente cambia y entre fierros y máquinas metalúrgicas, ella ensaya un repertorio lírico para avanzar con su carrera en el Instituto Universitario Patagónico de Artes (IUPA) de Roca.


Lili estudia profesorado en interpretación musical con orientación en canto y la necesidad económica la llevó este año a trabajar en el taller de su tío Patricio Santander en barrio Nuevo.
“Aprender a soldar surgió porque yo quería y necesitaba trabajar”, contó a Río Negro.

La joven de 22 años vive con su madre, sus tres hermanas y su hermano.
El año pasado con su hermana Daniela tenían un emprendimiento de ensaladas con el cual aportaban a la economía familiar. Pero los costos subieron y complicaron el negocio. Su madre por otro lado se dedica a la venta de comidas.

“Estuve entregando currículums, pero no me llamaban quizás por los horarios de mis estudios”, señaló.
A principio de este año vio una publicación en la necesitaban trabajadores en la chacra para levantar la cosecha.
“No tenía experiencia, no sabía de qué se trataba, pero quería trabajar”, contó.
Entusiasmada, aunque con un poco de miedo porque debía circular cuando aún estaba oscuro les pidió a sus tíos Patricio y Haydee que la acompañaran para conocer el camino.

Este año está estudiando las obras O mio babbino caro de Giacomo Puccini y Verbogenheit de Hugo Wolf. Foto Juan Thomes.

Su tío Patricio que es soldador de alta presión en cambio le ofreció aprender el oficio en su taller. Tenía muchas estufas artesanales para fabricar para el invierno y la idea a Lili le encantó. Además, iba a sentirse más segura y podía estar rodeada de su familia.
Patricio le explicó cómo se usaba y el rol de cada máquina. Ella estaba un poco abrumada con la información, pero muy entusiasmada

Su primera tarea fue plegar chapas en la máquina plegadora y luego aprendió a usar la cortadora.
“Lo que más me gusta es fabricar los codos de chapa para las estufas artesanales y estoy aprendiendo a soldar”, contó orgullosa.

Su pasión por el canto

En la casa de Liliana siempre se respiró la música. “A penas aprendí a hablar comencé a cantar”, recordó.
Su padre Vicente Santander que falleció el 26 de marzo de 2017 tenía CDs de sotanas de Ludwig van Beethoven y cuartetos de cuerdas.
En 2014 Lili tocó por primera vez un piano en el IUPA y al año siguiente su padre le compró un teclado de cinco octavas.

Vicente tenía esa pasión por la música clásica con la cual inspiró a su hija. “Empecé a estudiar porque me encantaba y a mi papá también, en casa él ponía esos CDs, así nació mi cercanía a la música clásica”, contó.
Antes de estudiar en el IUPA ya integraba el coro de su iglesia evangélica donde tiempo más tarde se convirtió en instructora. Además, fue parte del Coro de Jóvenes de Fundación Cultural Patagonia, el Coro de Cámara Municipal de Roca y la Orquesta Ocasional de Rock Sinfónico.

Cuando ingresó a estudiar primero eligió la carrera de piano hasta que un profesor le dijo que tenía muy buenas condiciones para el canto lírico. Fue así que en 2018 se inscribió en profesorado en interpretación musical con orientación en canto. “El empujón que me dieron lo voy a agradecer toda la vida”, reconoció.
Comenzó como mezzosoprano y luego fue ampliando su registro hasta la voz de soprano. “En un principio creía que solamente se trataba de vocalizar, de afinar y desconocía todas las posibilidades de esta profesión. Me recomendaron que aprovechara mi temprana edad para formarme”, explicó.


Cuando se queda sola en el taller ensaya sus obras mientras usa las máquinas. César Izza.

Su profesora Ana Belanko continuamente la motiva para realizar cursos y avanzar con su carrera. Este año fue seleccionada para la beca de perfeccionamiento del Mozarteum argentino a través de la que recibe clases de prestigiosos profesores de canto con trayectoria en el país y en el extranjero. En forma virtual recibe clases de la profesional Elisabeth Canis de Buenos Aires. Por otro lado, este año también con su profesora Belanko está estudiando las obras O mio babbino caro de Giacomo Puccini y Verbogenheit de Hugo Wolf.

Sueña participar de un concurso de canto lírico además de llegar al Teatro Colón y recorrer el mundo cantando. “Para estudiar arte hay que tener tiempo”, expresó mientras se acomodaba la careta antes de soldar. Por eso además de ensayar en su casa después del trabajo, aprovecha hasta en el taller metalúrgico practicar sus obras.


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