“Llegó un momento que el rastro me lo sabía de memoria”

Por Redacción

“Llegó un momento que el rastro me lo sabía de memoria”, confesó el sargento primero Gustavo Carrasco. Fue quien recorrió centímetro por centímetro la casa de Irma Casadei el día del homicidio, hace seis años.

“Levanté un par de huellas en lugares claves, en los que suponía pudo entrar el autor del corte en el cuello que le provocó la muerta a esta señora mayor”, recordó. Con un gran celo los preservó sin perder la esperanza de que algún día aparecería el dueño de esos rastros.

Varias veces los cotejó con lupa, ficha por ficha, de la A a la Z. Con la incorporación del sistema Afis, más eficaz, probó otra vez a principios de marzo –cuando se acercaba la fecha del sexto aniversario del crimen– y allí apareció un rastro muy similar al que tenía memorizado y resguardado. La máquina le dio un alto porcentaje de probabilidad de que una huella nueva cargada en el sistema sea la que había levantado en la casa de la víctima.

Sin poder evitar que las manos le traspiraran, Carrasco empezó el meticuloso trabajo de cotejar esas curvolíneas sólo perceptibles con una lupa y un ojo entrenado. Debía corroborar cada punto para tener la certeza y avisar a su jefe, mientras sus compañeros se quedaron fuera de horario para festejar el resultado. “No puedo decir si este hombre fue el autor del hecho, pero sí que estuvo en la vivienda porque las huellas papilares que levanté le pertenecen”, dijo al afirmar que siempre tuvo presente este hecho, tanto como los homicidios –ocurridos hace años– de la taxista Silvia Manzanares de San Antonio Oeste y de Marcelina Volpe (de 75 años) de Viedma.

Miguel Levin fue detenido por lesiones leves en diciembre. Al averiguar sus antecedentes, saltó una causa anterior y sus huellas dactilares fueron ingresadas al sistema Afis. En marzo un cotejo de rutina de Carrasco lo encontró y desde entonces está privado de su libertad esperando el resultado de otras pericias, como ADN.

“No puedo decir si este hombre fue el autor, pero sí que estuvo en la vivienda porque las huellas que levanté le pertenecen”.

Sargento primero Gustavo Carrasco, quien preservó y cotejó los rastros.

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“No puedo decir si este hombre fue el autor, pero sí que estuvo en la vivienda porque las huellas que levanté le pertenecen”.