¿Los estudiantes siempre tienen razón?
Un decano está solo y espera. Espera, entre otras cuestiones, que la Justicia no avance y deje firme una medida cautelar a favor de los estudiantes de Medicina de la Universidad de La Plata (UNLP) que les abrió la puerta a cursar la Práctica Final Obligatoria (PFO) sin haber aprobado materias de los ciclos teóricos previos, como reglamentó el Ministerio de Educación nacional. La formación de futuros médicos en esa universidad atravesó en las últimas dos décadas diversos conflictos y enfrentamientos de estudiantes y hasta padres, que quisieron imponerse a las autoridades respecto del examen de admisión, a las vacantes en hospitales para las prácticas y hasta contra la práctica final. Esta última instancia, una suerte de residencia obligatoria, está ahora bajo el paraguas de un fallo judicial que favoreció el pedido estudiantil de no tener aprobadas materias de ciclos anteriores para cursar y además el respaldo del Consejo Superior de la Universidad, que entiende que el decano “toma decisiones individuales de los restantes decanos”. Ser médico se trata de una profesión cuya formación y ejercicio pueden poner en riesgo la salud pública, a diferencia de Periodismo, Derecho o Bellas Artes. Ésa es la pelea que Jorge Martínez, el decano de Ciencias Médicas, dice que quiere dar, por “la excelencia académica”, aunque lo está haciendo en soledad. Martínez admitió a DyN: “Estoy solo con mi consejo directivo” y con el apoyo de las 32 facultades de Medicina de universidades del país en el conflicto desatado tras la avanzada estudiantil en la Justicia para saltear asignaturas del ciclo básico, donde se enseña a reconocer enfermedades y realizar prácticas e intervenciones en pacientes. Entre los riesgos, ejemplificó que “el estudiante no puede hacer una punción lumbar sin saber qué es una meningitis”. “No va a ser un médico, se va a convertir en un tecnócrata”, se quejó. Martínez tampoco recibe señales del Ministerio de Educación nacional, reglamentador de la prueba final obligatoria por la resolución 1314/07, que establece como “requisito ineludible” la aprobación de todas las materias antes de cursar esas residencias y que hoy ante la medida cautelar no se pronuncia. En apariencia, el ministerio no reconoce su propia resolución, que tendrá como límite de cumplimiento este año, y deja a Ciencias Médicas de La Plata en soledad respecto de las otras 31 facultades del país que dictan la carrera. La Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau), creada en 1995, que fija estándares e incumbencias para habilitar carreras, mantiene un “silencioso” apoyo al decano en su exigencia de “aprender medicina y aprender a ser médico” antes de realizar “prácticas asistenciales a pacientes en el hospital” y evitar generar “severos riesgos”. Martínez dijo estar solo ante la “gravísima judicialización de la medicina”, donde señaló que las autoridades del Consejo Superior de la universidad platense estarían ocupados “en un año electoral” para renovar cargos y dieron “a medias” la razón a los estudiantes. “No tuve la suerte de que mi universidad me apoyara”, se lamentó el decano en diálogo con esta agencia. En esta incomprensible contienda, pareciera que los estudiantes de Medicina pueden opinar qué es lo mejor para ellos dentro del plan de estudios y la modalidad de cursada, de cuya organización y dictado se encargan profesionales de la salud y docentes de larga trayectoria, experiencia y méritos, quienes lanzaron la alerta respecto de las consecuencias de este fallo. (*) Periodista especializada en educación. Agencia DyN
LAURA HOJMAN (*)