Los olores nauseabundos coparon el último tramo del arroyo Durán
Cruza la isla 132 a metros del recientemente inaugurado paseo peatonal sobre la calle Linares. El color verdoso y un pez muerto suman preocupación. El desagüe termina en el río Limay.
A pocos metros del recientemente inaugurado paseo peatonal sobre calle Linares, se encuentra un tramo final del arroyo Durán. Rodea el lado norte de la isla 132, a pocos metros de distancia del brazo chico del río Limay y desemboca al costado del edificio de departamentos del Paseo de la Costa, sobre el brazo mayor del río.
El poco caudal tiene escasa circulación, proliferan las algas, plantas acuáticas y basura. A metros de su desembocadura en el Limay, sobre el puente de acceso a la calle Linares, el olor a cloacas es persistente y los visitantes del paseo pasan por allí sin disimular el disgusto.
Río Negro recorrió la zona. Bajo el puente, atrapado entre la vegetación acuática se encontró un pez muerto. Las moscas merodean el lugar y los teros vuelan lejos de la gente que concurre a pasar la tarde en el paseo.
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