Los que aprendieron a vivir con las consecuencias

Por Redacción

Durante días, las imágenes de Chernobyl, sus operadores y personas huyendo de las radiaciones recorrieron el mundo. Durante los primeros días y semanas entre 500 mil y un millón de socorristas, sobre todo soldados jóvenes, estuvieron en la región. Para intentar paliar los efectos del accidente, se construían en pocos minutos sarcófagos de cemento para encapsular el material radiactivo. La central ha sido encapsulada en 300.000 toneladas de hormigón y varios edificios y grandes cantidades de suelo han tenido que ser descontaminados.

Muchos de los socorristas ya murieron o son ahora discapacitados. Después de 20 años de Chernobyl en la región afectada ya casi no se perciben huellas del accidente nuclear. La gente aprendió a vivir con las consecuencias del desastre. «Tenemos que frenar de manera eficiente la producción de alimentos radiactivos para reducir considerablemente el riesgo de enfermedad en las personas», señaló Ageyev.

A pesar de los programas de ayuda, para Bielorrusia es una tarea difícil. Hoy en día más de 265.000 hectáreas de campo están contaminadas por sustancias radiactivas. En los tres países más afectados –Bielorrusia, Rusia y Ucrania–aún existe la tendencia de calificar de escasos los daños ocasionados por el accidente nuclear. «La tasa de mortalidad de los socorristas no es mayor que la de la población masculina en Rusia», indicaron los expertos durante una conferencia a principios de abril en Moscú. Rusia y Ucrania siguen apostando, casi sin dudar, a la energía atómica, mientras que el gobierno en Bielorrusia prefiere no informar a la población de noticias terroríficas.

En tanto, el científico bielorruso Vladimir Ageyev opina que las consecuencias de Chernobyl son un desafío para varias generaciones. Ese será también el tiempo durante el que su país necesitará la ayuda de occidente. Pero al menos el interés de los investigadores nucleares sigue inquebrantable. «Cada uno de ellos siente en su interior que una catástrofe como Chernobyl puede suceder en cualquier otra parte», enfatiza Ageyev, quien a su vez tampoco ve otra alternativa a la energía atómica. (DPA)

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