Los riesgos de la comida hipercalórica de Navidad y Año Nuevo

Cuidados especiales para las noches de excesos.



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Los alimentos hipercalóricos y con altos porcentajes de azúcar y sodio habituales durante Navidad y Año Nuevo son de por sí poco saludables, pero tienen un riesgo mayor para personas con enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes, alertaron hoy nutricionistas.

Uno de cada 10 adultos en el país padece diabetes; mientras que la hipertensión arterial es responsable del 45 por ciento de los infartos y del 51 por ciento de los ataques cerebrovasculares.

“En los casos de diabetes aparecen muchas hiperglucemias. Y los pacientes con hipertensión tienen tendencias a mediciones más altas durante esos días”, advirtió Brenda Altman, nutricionista de Blossom DMO, una empresa del Grupo Proyecta.

Altman remarcó la importancia de que los hipertensos moderen el consumo de alimentos altos en sodio, como fiambres embutidos, preparaciones con caldo, mayonesa, ketchup y mostaza; mientras que en el caso de los pacientes diabéticos es necesario evitar el exceso de azúcares.

Teniendo en cuenta que 6 de cada 10 adultos presentan sobrepeso y 5 de cada 10 son sedentarios, los cuidados se extienden a toda la población.

Además, los cambios de hábitos durante las fiestas pueden representar riesgos en la salud también para personas con buen estado de salud.

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Esto ocurre principalmente por la mayor probabilidad de intoxicaciones, excesos alimentarios, altas temperaturas, factores de estrés, menor nivel de actividad física y horas de descanso, indicó la nutricionista Guadalupe Benavidez, consultora de la la Fundación de Estudios para la Salud y la Seguridad Social (FESS).

Durante las fiestas se suelen desplegar todos los platos “en forma de banquete”, por lo que el calor y el tiempo sin refrigeración “pueden aumentar el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por alimentos (ETA)”, explicó.

Benavidez recomendó evitar la sobreexposición de las preparaciones a temperatura de riesgo (entre 4 y 65 °C) por tiempo prolongado, y exhibir sólo la cantidad que se estima comer para que no queden sobras a temperatura ambiente.

Entre dos y seis horas posteriores a la ingesta de alimentos contaminados pueden comenzar a aparecer síntomas como dolor de estómago, dolor de cabeza, diarrea, náuseas e incluso escalofríos y fiebre.

Las especialistas señalaron que la planificación es esencial para no excederse y poder disfrutar: elegir un menú con una opción de entrada, plato principal y postre; realizar las cuatro comidas principales del día, no “ahorrar” salteando comidas -ya que provocan un efecto contrario- y mantener una adecuada hidratación.

También hay que prestar atención a la mesa dulce que sigue a las comidas de las fiestas, por su alto contenido en calorías.


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