Los «testigos directos» son la clave en el juicio contra Cavallo

La fiscal española cree que el ex marino pasará 30 años en la cárcel

Por Redacción

MADRID (Télam, especial).- La fiscal española Dolores Delgado aseguró que la clave del juicio contra el ex marino Ricardo Miguel Cavallo, para quien pidió una condena de hasta 17.000 años de prisión, está en la existencia de «testigos directos», que reconocen su actuación en el grupo de tareas del centro de detención clandestino que funcionaba en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma).

Además, Delgado afirmó que a las puertas del juicio oral en España, «Argentina no tiene interés en pedir la extradición de Cavallo», quien de ser condenado como máximo cumpliría una pena de 30 años, muy inferior al abultado castigo que pide la fiscalía, y a los 20 años de cárcel que efectivamente podría cumplir si se beneficia con las redenciones penitenciarias.

Sobre este tema, la fiscal afirmó que el ex marino cumpliría como máximo una pena de 30 años, que por las redenciones penitenciarias podría reducirse a 20 años de prisión efectiva. La ley exige sumar cada acción punitiva y ésta es la razón por la que en el escrito de acusación de la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España se piden hasta 17.010 años de prisión para Cavallo, explicó la fiscal.

«No hay interés en decir un número de años, ya que para delitos de genocidio, terrorismo o lesa humanidad, la sanción ya es importante la máxima, que es de 30 años, que luego se puede ver reducida a 20 años, puesto que se puede beneficiar de las redenciones penitenciarias del Código Penal de 1973», precisó.

Por otra parte, la fiscal española, quien también llevó la acusación contra el ex militar argentino Adolfo Sclingo, condenado en España a 640 años de prisión por crímenes de lesa humanidad, detención ilegal y torturas, comparó los dos casos.

Los dos casos «están contextualizados de manera idéntica, la Esma, con una situación histórica, política y económica concreta, la última dictadura militar argentina (1976-1983), pero las responsabilidades de uno y de otro son distintas», afirmó.

«Las responsabilidades de Sclingo, que actuaba como jefe de automotores, eran diferentes a las de Cavallo, que tenía una participación mucho más directa en el grupo de tareas de la Esma», señaló la fiscal.

Desde el primer momento, en 1976, «Cavallo formó parte de los grupos operativos del Grupo de Tareas de la Esma, y se encargó de allanamientos, ejecuciones, muertes, detenciones, se

cuestros, y apropiación de bienes de las víctimas», detalló Delgado.

Tal como consta en el escrito de acusación provisional, a partir de 1979 pasó a integrar el área de Inteligencia, y «participó de las torturas a los detenidos».

Además, en esa época, el ex militar asumió como responsable del sector llamado «Pecera», en el que «sometían a trabajos forzados y reducción a servidumbre a los detenidos que eran designados por los militares», con lo que «el procesado tenía la capacidad de decidir cuál era el destino» de los detenidos a su cargo: si eran liberados o asesinados.

«El peso de los testigos directos será crucial en el juicio contra Cavallo», valoró la fiscal, que propuso una lista de 45 personas, entre testigos contextuales, directos que estuvieron secuestrados en la Esma, y otros que además de haber estado en el centro de detención clandestino tuvieron una relación directa con el ex marino.