Manifestación artística en torno a la poesía

La presentación del libro “La raíz celeste” de Sebastián Di Silvestro ofreció un vasto despliegue de expresiones artísticas que ovacionó el público en la Biblioteca Sarmiento.

Por Redacción

FIESTA DE LA PALABRA

Por Teresita Méndez

Música, imágenes proyectadas, danza y murga comunicaron girando en torno a los poemas de Sebastián Di Silvestro durante la presentación del libro “La raíz celeste”, obra que reúne textos escritos entre 1995 y 2013. Voces diversas que adhirieron a la Fiesta de la Palabra en el colmado salón de la Biblioteca Sarmiento.

Versos dichos mientras las imágenes desde la pantalla devolvían la frescura de rostros niños acariciados por el viento en tránsito por caminos de tierra. Así iniciaba el público su contacto con el espectáculo creado para invitar a descubrir la obra poética.

Clemente Onelli, Anecón Grande, referencian las voces en off para profundizar en los mates compartidos con algún poblador de la estepa. Comiendo paisajes, colgada hacienda muerta en los alambrados…

Las palabras profundizan y definen: casa celeste donde habitan todos; luna de mayo, alba diáfana y helada, grávida, tu fuerza a un tiempo tiene y abisma. Gravidez de cuerpos celestes, el amor que no deja de habitarnos.

Lenguajes universales, música, danza y pantomima logran confluir en el mensaje poético. De la oscuridad que precede la aparición de los niños desde las filmaciones al colorido que invade el escenario con los artistas en vivo, transitando por el arte de las sombras, cada expresión es poesía que concreta sentimientos y simbolismos.

Quizá su máxima expresión haya encontrado vehículo en el cuadro protagonizado por la madre que danza haciendo partícipe a su hijo en el vientre con amorosos gestos de protección. Perfecta redondez que enriquece el movimiento corporal.

Alimento que sana es el amor, el universo narra y cuando quita, abre las manos, expresan las voces dando paso al canto y la cascada de tela azul que invade el escenario para lucimiento de la figura femenina.

Más adelante, potente, el ritmo musical refiere al ambiente circense cuando la danza es acompañada por flameantes movimientos de banderas de tela, destreza apreciada habitualmente como manifestación de arte callejero. Mientras, el payaso emula movimientos chaplinescos sobre y bajo el escenario.

Desde las imágenes los niños ya transitaron otros ambientes, el agua del río traslada barcos de papel anunciando la despedida. Las miradas retoman el desplazamiento, esta vez ascendente, de la mujer por el entretejido azul con el incesante movimiento de una tela celeste debajo que podría ser agua. O raíz.

Seguía escuchando ecos de una profundidad sin alarmas, dicen las voces. Otra vez al camino, define el texto desde la pantalla. Flores de manzana anuncian la mudanza, refiere el poema.

La percusión murguera introduce al final a toda orquesta.

El público expresó su satisfacción efusivamente mediante gritos, silbidos y aplausos agradecidos por los artistas reunidos en el escenario.

Leyeron poemas Martina Cianis, Graciela Cros, Cecilia Fresco, Laura García Rodríguez, Horacio Herman, Eliana Navarro, Diego Reis, Adrián Pacheco, Carolyn Riquelme y Di Silvestro.

La ambientación por medio de sombras estuvo a cargo de Martín Chirulo y Paula Maccione.

Acompañaron desde los registros reproducidos en la pantalla Indiana, Mora, Huara, Julián, Violeta, Lila, Mariano, Ludmila, Tobías, Leticia, Maqui, Juana, Emilio, Giorgina, Luna, Huaira, Camilo, Juan, Tobías, Federico, Jerónimo, Carlos, Kalhi, María, Damián y Manuel. Imágenes de Martina Cianis y Martín Chirulo.

En el escenario, Enrique Braunstein (payaso), Débora Sansó (danza), María Marpegán (telas).

La música fue interpretada por Mariel Foraster, Victoria Gerardi, Pato Caracoche, Daniel Besteiro, Alejandro Otsubo, Manu Salapia, Charly Belinski y Toto Di Silvestro.

Myriam Labiano, Mariana Barhum y Adolfo Gustavino recrearon pasos y ritmos de murga.

Sonido e iluminación fueron aportes de Fabián Carbajal y Lucila Lotz.

DeBariloche


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