Manos a la obra para darle valor agregado al tomate del Chañar y Añelo

Nueve productores se sumaron a un programa que busca generar rentabilidad a partir de deshidratar una nueva variedad. Mientras peras y manzanas pierden terreno, la horticultura avanza en tierras productivas disponibles.



En las chacras de San Patricio de El Chañar la lluvia de la noche regó las plantas y dejó brillosas las hojas de rúculas y lechugas. Cerca del Balneario Municipal se encuentra la quinta de Crispín. Al llegar los náilon rotos de los invernaderos muestran la difícil convivencia con el viento. Algunos hombres agachados sobre el surco cosechan mientras otros cuentan las características del nuevo proyecto de deshidratar tomates y recuperar su rentabilidad perdida.

Al fondo de la quinta una nena de dos años y su hermano mayor desayunan en medio del frutillar húmedo. Convidan y con el verde de las plantas, el rojo de la frutilla y el negro de sus ojos pintan una postal de almanaque. Crispín Segovia Lázaro a metros de ellos relata que puso algunos tomates para industria, que prendieron bien y espera que el proyecto marche bien.

Desde niño aprendió a trabajar la tierra con su padre en su Bolivia natal. Siempre se dedicaron a la producción primaria pero le parece que sumar valor a sus tomates es bueno. Aunque como siempre, esperará a ver los frutos para evaluar los resultados.

“Yo creo que va a ser bueno y me encantaría que funcione. Puse estos camellones y agarraron bien. Vendo en el Mercado y trabajo con mi gente de Bolivia, pero cada vez menos quieren venir porque están mejor allá que acá. Si el disecado funciona va a ser bueno para tener un mejor valor”, dice.

Minutos antes en el Centro de Formación Profesional Agropecuaria N° 2, explican de que se trata el nuevo emprendimiento. El técnico del Centro Pyme, ingeniero Carlos Rivas comienza.

“Elegimos a 9 productores de Añelo y El Chañar que plantaron una nueva variedad de tomates. Algunos trabajan en un predio municipal, otros en sus quintas. Se dividió por familias, con técnicos que les entregaron los plantines y se firmó un contrato”, dice y agrega que una vez que esté la cosecha, los frutos se trasladarán al puesto en el que se está por montar el horno para hacer el disecado.

El agregado en valor es interesante. Según explica Sebastián Zapata, técnico en alimentos del Centro de Formación Profesional Puesto El Chañar para hacer un kilo de tomate secos, se necesitan 15 kilos de tomate, pero se multiplica la ganancia.

“De una jaula que pesa 15 kilos, obtenés eso, si de materia prima gastaste 100 pesos, traducidos en venta final, se sacan 500 pesos. O sea que el valor se multiplica por cinco, y hay que ver si se vende mayorista o particular”, explica Sebastián y afirma que sabe del tema porque trabajó en una tomatera de valle Medio.

Los plantines son específicos para este uso, porque tiene poca agua y mucha fibra, lo que hace que el producto final sea de buen tamaño y buena calidad. Se puede usar para hacer salsa o deshidratar. Es tomate para industria, no con doble propósito.

Marilú Burgos del programa hortícola de centro Pyme cuenta que se pusieron 20 mil plantines y hace cálculos. “Hoy una hectárea bien puesta lleva 25 mil plantines y puede dar hasta 120 toneladas en Valle Medio. Nosotros si sacamos 60 toneladas, para empezar, estamos contentos. Pero con el tiempo, se pueden adaptar y sacar lo mismo que valle medio”.

En el Puesto El Chañar, Sebastián sale del centro de capacitación y pasa por enfrente de la sala de elaboración en la que varias mujeres hacen dulce. Atrás, está el horno con el que se hará el deshidratado de alimentos que pronto se anexará a los módulos existentes.

Mientras abre la puerta, cuenta como funciona. “Tiene un quemador de muchas calorías y ventiladores centrífugos que mueven el aire. El alimento se pone en bandejas a 60 grados centígrados, el aire fluye y retira el agua. El tiempo de secado depende del corte pero en seis horas, con esta tecnología va estar”, dice.

Alternativas que potencien

La idea de desarrollar el proyecto en la zona tiene que ver con pensar alternativas para potenciar las posibilidades de productores en las hectáreas productivas disponibles. “Son tierras de las que se están sacando manzanas y peras, que vuelven a la alfalfa. La horticultura es una muy buena alternativa y avanza hacia la mejora con el uso de la tecnología”, dice Carlos Rivas.

Además, en septiembre la brecha de precios de los productos agropecuarios entre la góndola y campo mostró un incremento del 16,9% y alcanzó el mayor valor de los últimos cuatro meses, informó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). La tendencia de tomates caros en la verdulería y productores que cobran muy poco por ellos aumenta con fuerza y una alternativa que les de la posibilidad de que su trabajo se pague, es buena.

“Es importante que ellos puedan ver el beneficio del valor agregado. Si ellos venden el tomate fresco no lo ven, pero al hacer el proceso se va a quintuplicar. Está en proceso, pero es bueno poder adaptarlo”.

Es así que entre el Centro Pyme, el Centro de capacitación, la municipalidad y el trabajo de los productores, la idea ya echó raíz. En el puesto, la sala de elaboración tiene habilitación nacional y podrán usar una marca común o no, pero al salir tendrán el permiso de tránsito federal.

Precios

Según CAME, cae la participación del productor. De acuerdo con el último informe, sólo recibe el 24% del valor que pagó el consumidor en góndola.

“La idea de formación es importante. Que el productor se capacite y tenga la oportunidad de darle valor a sus productos”.

Sebastián Zapata, técnico en alimentos.

Puesto El Chañar

“Se puede planificar con tres meses de cosecha. Además cuando no haya tomate, los hornos se pueden usar para deshidratar fruta”.

Marilú Burgos

Técnica hortícola Centro Pyme

“Tener un lugar para elaborar es fundamental para vender nuestros productos. Los técnicos nos dan la capacitación”.

Irene Orellana. Elabora en las salas del Centro de Formación Profesional

“No está planteado como orgánico, pero sí con el uso de productos de banda verde, con buenas prácticas y manejo racional”.

Ingeniero Agrónomo Carlos Rivas.

Técnico del Centro Pyme

Un semillero de proyectos

En el Centro de Formación Profesional Agropecuaria N° 2, conocido como “Puesto Chañar” hay muchas manos en el plato, pero no hacen garabatos, si no que delinean proyectos para apuntalar al productor, a la familia rural, los operarios de la actividad agropecuaria, emprendedores, instituciones públicas y organizaciones sociales.

“Depende del Consejo Provincial de Educación de Neuquén y es agropecuaria. Dentro de nuestra metodología de trabajo, dictamos capacitaciones y detectamos que nuestros alumnos no tenían como aplicar lo que aprendían en las capacitaciones, con fines productivos”, dice Sebastián Zapata, técnico en alimentos del puesto.

Por eso adaptaron lugares y hoy algunos alumnos hacen allí sus prácticas profesionalizantes. Tienen una fábrica de cerveza, una bodega, granjas, huerta, deshidratado, ahora sumarán el horno y hasta se pueden hacer visitas de turismo rural.

“Ponemos las instalaciones y un plan de capacitación con el cual puedan aprender. Los mismos productores que ponen los tomates o personas que trabajan en el puesto trabajarán desde la materia prima al producto final”, dice .

Y lo patrocina una trayectoria de 25 años capacitando a jóvenes y adultos de manera continua, libre y gratuita. Su área de influencia incluye las localidades de San Patricio del Chañar, Centenario, Vista Alegre y Añelo; y su agenda anual vinculada con las demandas del mundo de trabajo.

Para Carlos Rivas, la idea es que se haga el proceso hasta el final de manera transparente. Esa es la responsabilidad de todos los implicados porque “es una idea que va a funcionar y nosotros tenemos el deber de hacerlo”, dice.

Datos

$59
Se vende el kilo de tomate perita en un hipermercado de la ciudad, pero el productor no recibe ni la mitad de ese valor.
$49,90
Sale el paquete de 100 gramos de tomates deshidratados en el hipermercado. El productor podría hacer una diferencia.
Según CAME, cae la participación del productor. De acuerdo con el último informe, sólo recibe el 24% del valor que pagó el consumidor en góndola.
“La idea de formación es importante. Que el productor se capacite y tenga la oportunidad de darle valor a sus productos”.
“Se puede planificar con tres meses de cosecha. Además cuando no haya tomate, los hornos se pueden usar para deshidratar fruta”.
“Tener un lugar para elaborar es fundamental para vender nuestros productos. Los técnicos nos dan la capacitación”.
“No está planteado como orgánico, pero sí con el uso de productos de banda verde, con buenas prácticas y manejo racional”.

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