Manzanas: Brasil prevé para la próxima temporada una cosecha récord

Todas las miradas están puestas en el principal socio del Mercosur. Estiman una mayor oferta en las góndolas brasileñas para la temporada que se avecina.

Por Redacción

javier lojo

jlojo@rionegro.com.ar

La producción de manzanas de Brasil alcanzaría en la próxima temporada los 1,4 millones de toneladas. La cifra da cuenta de un crecimiento del orden del 45% cuando se la relaciona con los volúmenes consolidados en la temporada 2010 y del 34% si se la comparación se hace con los valores promedios de los últimos cinco años.

Estos datos fueron presentados durante el Congreso Internacional sobre la Producción y Consumo Mundial de la Manzana, realizado el 21 de octubre en Madrid, España.

La exposición de los técnicos internacionales sobre las tendencias que muestra el mercado del vecino país genera cierto grado de preocupación entre los operadores del Valle ya que Brasil, en este tipo de productos, es el principal destino de nuestra oferta exportable.

La información destaca que una primavera sin heladas y el buen cuaje de los frutos fueron claves para este importante crecimiento que se espera en la cosecha brasileña.

Un reciente trabajo elaborado por el analista Miguel Giacinti y presentado en el congreso en Madrid, detalla que Brasil también es considerado el principal mercado de consumo en Latinoamérica, abastecido en gran parte por la oferta creciente de su producción local de manzanas, sobre todo de las variedades Fuji y Gala.

Con este importante nivel de cosecha las primeras estimaciones señalan que el mercado interno brasileño podría recibir el próximo año un piso de un millón de toneladas de manzanas. De este volumen, un poco más de 900.000 toneladas serían abastecidas por la producción local y algo menos de 100.000 a través de importaciones. Argentina concentra, en promedio, aproximadamente el 70% de esas colocaciones.

Como se observa claramente, el mercado de manzanas es abastecido en su gran mayoría (más del 90%) con oferta local y esto se debe a que a partir de la década de los 80 el vecino país aplicó con éxito un programa para la producción en escala de este tipo de fruta.

Las estadísticas oficiales son contundentes en este sentido. A principios de los 80 el consumo de manzanas en Brasil alcanzaba las 200.000 toneladas, de las cuales alrededor de 150.000 llegaban al mercado desde terceros países y apenas 50.000 toneladas provenían de las aisladas explotaciones que existían en ese momento en el sur de ese país.

En 1980 Argentina exportó cerca de 120.000 toneladas de manzanas hacia ese destino. Treinta años después (2010) las ventas del Valle hacia las góndolas brasileñas se desplomaron hasta llegar a las 50.000 toneladas.

Hoy nuestro principal socio del Mercosur controla su mercado interno con producción propia y a su vez hizo crecer sensiblemente el consumo local de manzanas con un eficiente programa publicitario que lo llevó a cerca de 4,2 kilos per cápita (promedio de los últimos cinco años).

Las tendencias que ha exhibido la oferta de pomáceas brasileñas en las últimas temporadas indican que la producción local va a seguir privilegiando el mercado doméstico respecto de las colocaciones que podría hacer en el exterior.

El fortalecimiento de la moneda brasileña en relación con el dólar hace cada vez menos competitiva su oferta exportable de frutas y, por ende, cada temporada que pasa cuesta más reales colocar una caja de manzanas en los mercados de ultramar, algo muy parecido a lo que ha venido ocurriendo en los últimos años en el Valle de Río Negro y Neu- quén.

A esto hay que sumar los costos de la logística necesaria para llegar con un producto de alta calidad al exterior y, como contrapartida, lo simple que es el esquema para vender esa misma caja de fruta en el mercado interno.

Estudios del sector privado detallan que en el 2008 el comercio externo de manzanas de Brasil se ubicaba en torno a las 120.000 toneladas y que ese volumen cayó a menos de la mitad en el 2010.

Sin dudas, uno de los grandes problemas de los exportadores es la paridad cambiaria que tiene el vecino país, la que complica sobremanera la colocación de fruta en los mercados externos. La manzana no queda fuera de este escenario.

Contrariamente, el mercado local muestra una muy buena recuperación en relación con los valores que está obteniendo. Las cotizaciones de las manzanas en los principales mercados de Río Janeiro y San Pablo crecieron, en promedio y en dólares, más del 50% en los últimos cuatro años. Las expectativas ahora se centran en si una mayor oferta de manzanas, como la de la temporada que viene, no terminará afectando esta tendencia positiva.

Otro dato que llama la atención es la evolución del consumo per cápita de manzanas brasileño, que pasó del 3,7 kilos en el 2007 a los casi 5 kilos proyectados para la temporada 2012. Es decir, habrá crecido más del 30% en sólo cinco años.

Este imponente incremento se debió, entre otros factores, a la progresiva incorporación de ciudadanos brasileños pobres al consumo. De acuerdo con distintas estimaciones oficiales, en los últimos siete años unos 25 millones de brasileños dejaron la pobreza para instalarse en una clase media que tiene acceso a productos que antes no consumía.

Pese a este aumento de la demanda, los altos volúmenes de cosecha que se esperan para esta temporada presionarían sobre el mercado y podrían afectar las importaciones futuras de manzanas provenientes del Valle.

“Puede ser una temporada complicada. Habrá que ver cuánto verdaderamente se terminará de cosechar para el mercado en fresco. Seguramente más fruta también se destinará el próximo año hacia la industria y la calidad de lo que quede para las góndolas no será la mejor. La manzana que salga del Valle con calidad no tendrá problemas de colocación ya que se maneja en un nicho del mercado que, por ahora, no tiene mucha competencia. Los inconvenientes se presentarán con la fruta de mala calidad, como pasa casi todos los años”, admitió uno de los exportadores que orientan gran parte de su fruta hacia el mercado brasileño.

Cabe señalar que, en promedio, la industria brasileña de manzanas absorbe alrededor de 250.000 toneladas de fruta, es decir, entre el 20 y el 25% del total de lo que se produce anualmente en el vecino país.

Chile, con la misma tendencia

Las primeras proyecciones señalan también que la cosecha de manzanas chilena se ubicará en cerca de 1,5 millones de toneladas. Este volumen representa un crecimiento del 7% en relación con el obtenido el año anterior y del 6% cuando se lo compara con los promedios consolidados en las últimas cinco temporadas.

De este volumen proyectado se estima que algo más de un millón de toneladas se terminará embalando para ser comercializado en fresco. Para el 2012 las exportaciones de manzanas del país transandino se proyectan en unas 900.000 toneladas, siempre hablando de “primeras estimaciones sujetas a revisión”, previendo un crecimiento del 12%.

Chile también tiene serios problemas con la competitividad de su paridad cambiaria. Desde hace ya un par de temporadas está cambiando la matriz de los destinos de su oferta exportable para buscar una mayor rentabilidad para sus ventas.

Las estadísticas dan cuenta de un amesetamiento de sus exportaciones de manzanas hacia los países industrializados (Estados Unidos y Europa) y un crecimiento en regiones poco explotadas por la oferta del hemisferio sur. Brasil, sin dudas, está entre los destinos en los cuales los transandinos esperan poder incrementar sus colocaciones, teniendo en cuenta los altos precios que se obtienen y la menor logística que hace falta para llegar con la manzana chilena a las góndolas brasileñas.

No hay que descartar, entonces, que parte del incremento marginal de las manzanas chilenas esperado para esta temporada que se inicia se oriente hacia nuestro principal socio del Mercosur, lo que aumentaría la presión de la oferta en ese mercado.

El Valle ya debería estar previendo estos escenarios para actuar en consecuencia.

Continúa en la PÁGINA 2


Exit mobile version