“María Florencia Pennacchi, seis años sin vos”
Llegaron el otoño, el invierno, la primavera y el verano y otra vez el mismo ciclo de la vida… seis años sin verte, sin el sonido de tu voz alegre o triste, sin una noticia. En los que te queremos se abrió una herida profunda sin posibilidad de cicatrizar hasta que te encontremos. El ciclo de la vida se convirtió en un almanaque en blanco que señala solamente el tiempo que llevamos esperándote. Temerosamente perseguimos tus pasos en las calles de Buenos Aires, donde desapareciste; no hay una señal, un hilo conductor. Como en los sueños, dejaste de estar y toda búsqueda parece un laberinto recurrente que desemboca en el punto de partida. La Justicia no llega, las respuestas tampoco. Nadie nos acerca una noticia. Hay tantas maneras de no ser, pero tu ausencia tiene un peso silencioso en nosotros que a veces nos invade por completo y el dormir es un llanto y un dolor opresivo que invade hasta las uñas y la médula de los huesos. No es real que el tiempo suavice una pérdida como la tuya. Sin respuestas, sin saber qué pasó ese día, qué pasó en estos seis años, no podemos quedar en el silencio. Cumpliste treinta años y sólo tenemos las fotos de cada uno hasta los veinticuatro; quisiera continuar esta secuencia hasta que yo me vaya, que es la ley de la vida. Seguiremos agitando tu memoria, tu madre, tu hermano, tu familia, tus amigos y todos los que se han sumado a nuestro reclamo, en un mundo mejor, sin excluidos y donde también estés vos, hija mía. Nidia Aguilera, DNI 4.610.233 – Neuquén
Llegaron el otoño, el invierno, la primavera y el verano y otra vez el mismo ciclo de la vida... seis años sin verte, sin el sonido de tu voz alegre o triste, sin una noticia. En los que te queremos se abrió una herida profunda sin posibilidad de cicatrizar hasta que te encontremos. El ciclo de la vida se convirtió en un almanaque en blanco que señala solamente el tiempo que llevamos esperándote. Temerosamente perseguimos tus pasos en las calles de Buenos Aires, donde desapareciste; no hay una señal, un hilo conductor. Como en los sueños, dejaste de estar y toda búsqueda parece un laberinto recurrente que desemboca en el punto de partida. La Justicia no llega, las respuestas tampoco. Nadie nos acerca una noticia. Hay tantas maneras de no ser, pero tu ausencia tiene un peso silencioso en nosotros que a veces nos invade por completo y el dormir es un llanto y un dolor opresivo que invade hasta las uñas y la médula de los huesos. No es real que el tiempo suavice una pérdida como la tuya. Sin respuestas, sin saber qué pasó ese día, qué pasó en estos seis años, no podemos quedar en el silencio. Cumpliste treinta años y sólo tenemos las fotos de cada uno hasta los veinticuatro; quisiera continuar esta secuencia hasta que yo me vaya, que es la ley de la vida. Seguiremos agitando tu memoria, tu madre, tu hermano, tu familia, tus amigos y todos los que se han sumado a nuestro reclamo, en un mundo mejor, sin excluidos y donde también estés vos, hija mía. Nidia Aguilera, DNI 4.610.233 - Neuquén
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