Mariana Enríquez: libros poderosos

Entrevista con la periodista y escritora que viene a la 4° Feria Patagónica del Libro.

Redacción

Por Redacción

Mariana Enríquez (BA, 1973), periodista, escritora, licenciada en Comunicación Social y docente de Especialización en Periodismo Cultural de la Universidad Nacional de La Plata, trabajó profesionalmente como periodista y columnista en medios gráficos, y radiales. Ella estará entre los creadores del mundo literario, desde el miércoles 9 al domingo 13 de septiembre, en la 4° Feria Patagónica del Libro “Por la cultura de la lectura”, que organiza Fundación Cultural Patagonia, en Roca La obra de Mariana, entrevero de género fantástico y realismo, abarca “Bajar es lo peor” , “Cómo desaparecer completamente”, de corte realista; “Mitología celta” “Los peligros de fumar en la cama” , volcada al género de terror; “Chicos que vuelven” “Alguien camina sobre tu tumba: Mis viajes a cementerios , y “La hermana menor, un retrato de Silvina Ocampo”. “Los escritores que me gustan son los que me dan ganas de escribir. Si cuando termino un libro, tengo deseos de hacerlo, posiblemente ese escritor termine convirtiéndose en uno de mis favoritos. Yo no veo tan lejana la lectura de la escritura. Primero me considero lectora. El tiempo de la escritura tiene para mí, un momento anárquico, mucho más relacionado con un proceso interior. Yo sé que estoy escribiendo bien cuando ocurre como si no estuviera pensando. -¿Sin tanta razón, con emoción pura fluyendo? -¡Sí! No sé si a toda la gente le pasa lo mismo durante un proceso creativo. Pero existe ese lugar muy desprendido. Después viene una segunda parte, importante también, de reconocer qué escribí. La escritura es una relación entre lo que yo hago y los personajes o la historia. Sin demasiados terceros. No tengo un afuera muy claro. No pienso mucho en el que va a leer. Lo hago posteriormente, cuando está el relato o la novela terminada y me encanta compartirla, me gusta que me lean.. -Te definiste como lectora de otros, cómo sos con tus libros? -Soy muy fiaca. La lectura primera es casi parte del mismo proceso. No conozco casos, no debería un escritor hacer una primera versión y nunca más tocarla. La primera lectura es escritura, también. Pero, después de esa ya me da mucha fiaca… Entonces, ahí sí ingresan los lectores; tengo algunos, dos básicamente, que me señalan cuestiones muy puntuales. -¿Qué ocurre cuando ese material pasa a manos de los editores? -Los escritores literarios tenemos muy poco de ese proceso estresante, porque salvo cinco, siete, los demás no vendemos muchos libros. Entonces, a nadie le importa demasiado.Tienen una exigencia más baja que si vas con un potencial best seller. Hace muchos años que no los hay en la ficción argentina… Existen quienes venden bien, pero estoy hablando de Silvina Bullrich, Osvaldo Soriano, esa gente. En este tiempo, lo más parecido es (Eduardo) Sacheri, aunque estoy segura que vende la mitad de lo que vendía Soriano, en su momento… -Por lo tanto, los editores… -Y son mucho más amables, claro… -La cuarta mirada es la del público, como el que vas a encontrar en la Feria. -Lo que más me asombra, en general, es cuando me leen jóvenes, adolescentes. Algo que pasa mucho por el género en el que me muevo, por los personajes que trabajo. Primero, porque tienen una lectura súper fresca, porque son los que más me interesan dado que es la edad en la que se forma un lector. Están en el lugar al que más me interesa llegar. Hay una lectura más inocente, menos prejuiciosa, con un acercamiento más de descubrimiento. Que eso pase, que la literatura siga funcionado así con adolescentes; que una cosa tan anticuada como la literatura, lenta, que trabaja con el lenguaje, algo tan antiguo, no solo funcione para los chicos y los más jóvenes que viven en un mundo -se podría pensar- muy distante, sino que les siga encantando es maravilloso. Hay una idea de que ellos no leen, lugares comunes tan agotadores como incomprobables, prejuicios que por repetirlos, se instalan. Lo que yo veo con los adolescentes, es completamente diferente y en esta época me llama la atención, me parece un testimonio del poderío de la literatura que se sostiene en un tiempo que -en teoría- le es más hostil.

Eduardo Rouillet – eduardorouillet@gmail.com

Para agendar

El viernes 10, a las 19, Enríquez hará en la Feria un “Abordaje al cuento de Terror” (en el centro de Seminarios y Convenciones). “Escribo cuentos de terror y es un tema que me interesa, sobre todo por su llamativa ausencia, o más bien escasez, en nuestro idioma. Pero espero tener un público variado para poder hablar de periodismo, de la relación entre él y literatura, de los dos oficios. En 2014, la Fundación Cultural Patagonia me había invitado y tuve que suspender porque me enfermé; este año tengo muchas ganas de ir, por fin, y participar”.


Mariana Enríquez (BA, 1973), periodista, escritora, licenciada en Comunicación Social y docente de Especialización en Periodismo Cultural de la Universidad Nacional de La Plata, trabajó profesionalmente como periodista y columnista en medios gráficos, y radiales. Ella estará entre los creadores del mundo literario, desde el miércoles 9 al domingo 13 de septiembre, en la 4° Feria Patagónica del Libro “Por la cultura de la lectura”, que organiza Fundación Cultural Patagonia, en Roca La obra de Mariana, entrevero de género fantástico y realismo, abarca “Bajar es lo peor” , “Cómo desaparecer completamente”, de corte realista; “Mitología celta” “Los peligros de fumar en la cama” , volcada al género de terror; “Chicos que vuelven” “Alguien camina sobre tu tumba: Mis viajes a cementerios , y “La hermana menor, un retrato de Silvina Ocampo”. “Los escritores que me gustan son los que me dan ganas de escribir. Si cuando termino un libro, tengo deseos de hacerlo, posiblemente ese escritor termine convirtiéndose en uno de mis favoritos. Yo no veo tan lejana la lectura de la escritura. Primero me considero lectora. El tiempo de la escritura tiene para mí, un momento anárquico, mucho más relacionado con un proceso interior. Yo sé que estoy escribiendo bien cuando ocurre como si no estuviera pensando. -¿Sin tanta razón, con emoción pura fluyendo? -¡Sí! No sé si a toda la gente le pasa lo mismo durante un proceso creativo. Pero existe ese lugar muy desprendido. Después viene una segunda parte, importante también, de reconocer qué escribí. La escritura es una relación entre lo que yo hago y los personajes o la historia. Sin demasiados terceros. No tengo un afuera muy claro. No pienso mucho en el que va a leer. Lo hago posteriormente, cuando está el relato o la novela terminada y me encanta compartirla, me gusta que me lean.. -Te definiste como lectora de otros, cómo sos con tus libros? -Soy muy fiaca. La lectura primera es casi parte del mismo proceso. No conozco casos, no debería un escritor hacer una primera versión y nunca más tocarla. La primera lectura es escritura, también. Pero, después de esa ya me da mucha fiaca… Entonces, ahí sí ingresan los lectores; tengo algunos, dos básicamente, que me señalan cuestiones muy puntuales. -¿Qué ocurre cuando ese material pasa a manos de los editores? -Los escritores literarios tenemos muy poco de ese proceso estresante, porque salvo cinco, siete, los demás no vendemos muchos libros. Entonces, a nadie le importa demasiado.Tienen una exigencia más baja que si vas con un potencial best seller. Hace muchos años que no los hay en la ficción argentina… Existen quienes venden bien, pero estoy hablando de Silvina Bullrich, Osvaldo Soriano, esa gente. En este tiempo, lo más parecido es (Eduardo) Sacheri, aunque estoy segura que vende la mitad de lo que vendía Soriano, en su momento… -Por lo tanto, los editores… -Y son mucho más amables, claro... -La cuarta mirada es la del público, como el que vas a encontrar en la Feria. -Lo que más me asombra, en general, es cuando me leen jóvenes, adolescentes. Algo que pasa mucho por el género en el que me muevo, por los personajes que trabajo. Primero, porque tienen una lectura súper fresca, porque son los que más me interesan dado que es la edad en la que se forma un lector. Están en el lugar al que más me interesa llegar. Hay una lectura más inocente, menos prejuiciosa, con un acercamiento más de descubrimiento. Que eso pase, que la literatura siga funcionado así con adolescentes; que una cosa tan anticuada como la literatura, lenta, que trabaja con el lenguaje, algo tan antiguo, no solo funcione para los chicos y los más jóvenes que viven en un mundo -se podría pensar- muy distante, sino que les siga encantando es maravilloso. Hay una idea de que ellos no leen, lugares comunes tan agotadores como incomprobables, prejuicios que por repetirlos, se instalan. Lo que yo veo con los adolescentes, es completamente diferente y en esta época me llama la atención, me parece un testimonio del poderío de la literatura que se sostiene en un tiempo que -en teoría- le es más hostil.

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