Marilina Bertoldi patea el tablero del rock (y no está sola)

“Prender un fuego” es su último disco. Para presentarlo hará una gira por la zona. Antes habló con “Río Negro” sobre los cambios en el rock y adelantó cómo serán sus shows.



El rock no murió. En todo caso, se aburrió de sí mismo. Y nos aburrió. Pero hay mucho rock más allá de ese rock que creemos muerto. El rock está vivo en otras cabezas, otros cuerpos, otros sexos. Porque no sólo los chicos querían rock. Y si el rock sigue siendo un hecho contracultural, entonces la última gran patada al tablero de lo establecido la están dando las chicas. Al fin y al cabo, ellas también querían rock.

Marilina Bertoldi, rockera de origen, pero sobre todo por actitud, alquimista de sonidos, mujer de banda en su tiempo y de solista con banda en este tiempo, está a punto de iniciar una gira inédita por la región que comenzará el próximo viernes en Roca (Distrito CC), seguirá el sábado en Neuquén (Pirkas), el domingo en Bariloche (BEC), el martes 7 en El Bolsón y el miércoles 8 en San Martín de los Andes.

Con un disco, “Prender un fuego”, que le dio cuatro nominaciones para los próximos premios Gardel, Marilina llega a la región con un concierto despojado de músicos, donde serán sólo ella y sus instrumentos en escena. Antes de emprender viaje al sur, atendió a “Río Negro” para hablar de esta gira tan particular y de cómo la lucha feminista se está haciendo su lugar en el mundo del rock.

P- ¿Cómo es el show que vas a traer a la región?

R- Estoy haciendo una gira con un formato de solo set donde reversiono mis canciones, toco la batería, la guitarra, sintes, uso algunos controladores y loopeo muchísimo, entonces voy armando capas de las canciones en vivo y se arma algo muy interesante y muy divertido.

P-¿ Por dónde le entrás a las canciones para encontrarle esa vuelta?

R- Lo que me pasa es que tengo el formato con banda que me encanta y que creció muchísimo, somos siete músicos en escena, somos un montón. Cuando vuelvo al formato sola necesito que conserve algo de todo eso, de todo ese abanico de sonido, que no sea monótono. Los shows solistas acústicos son muy aburridos y me cansé de hacerlos también. Los estoy reformulando y nacen de ahí, de ese lugar de experimentación, de no repetir audios ni recursos y de inspirar al público.

P- Y cuando te encontrás con todos esos instrumentos vos sola, ¿qué es lo que más te entusiasma, por dónde te gusta entrarle a ese sonido?

R- Ahora estoy mucho con la batería, es el último instrumento que incluí en el set y es la primera vez que la estoy tocando en vivo, frente a otras personas. Pero donde me siento más cómoda es con la guitarra, tengo un pedal de efectos que es muy sarpado, un pedal en que salen en estereo, hay algo de los audios de viola que me enamoran.

P- ¿Cómo escuchás el disco hoy, después de varios meses de editado, de haberlo tocado en vivo, haberlo versionado, dado vuelta?

R- Me sigue gustando, es un disco al que le tengo mucho cariño, igualmente ya estoy armando algo nuevo. Todavía continúo en la búsqueda, pero siento que en algunos temas logré estar en ese lugar del cual me voy a explayar pronto. También pasa que todo alrededor va cambiando, con lo cual la forma en la que uno aprecia sus canciones va cambiando por el contexto que va cambiando.

P- Hace muy poco editaste dos canciones en colaboración con los brasileños Vitrola Sintética, ¿que nos podés contar?

R- Los conocí en los Latin Grammy hace dos años, o tres. Se acercaron y me dijeron que les gustaba lo que estaba haciendo que era “Sexo con modelos”, el disco que estaba presentando. Nos encantaría hacer algo con vos, listo, bueno. Yo me vuelvo. Me contactaron otra vez, voy a San Pablo y me muestran un tema de ellos que se llama “Vos”, canto en ese tema y toco la guitarra. Y me muestran una versión de un tema mio, “Sexo con modelos”. Me encantó la versión. Después me invitaron a un especial de HBO de allá y se empezaron a dar cosas. Se dio una linda relación.

P- Estuviste recientemente en el Festival “GRL PWR” de Córdoba, ¿cómo fue esa experiencia?

R- Estuvo buenísimo, sobre todo poder llevar adelante un festival y en ese proceso sólo trabajar con mujeres, en la parte técnica, de producción, el público. Entrar a camarines y que sean todas mujeres. Hay algo de todo esto que para el hombre es más natural y que no lo tiene que pensar porque es lo normal, pero para nosotras es algo rarísimo y que no debería serlo. Digamos, nosotras tenemos que llamar a un festival “Girl Power” pero el resto de los festivales son de hombres y no se llaman “Man Power” por lo cual nos damos cuenta de una forma muy contrastante que no somos la norma y que no debería ser así. Que estos cambios deben empezar a suceder. Y los beneficios que tiene para nosotras hacer esto porque se generan redes, porque empezamos a conocer sonidistas, productoras, empezamos a hablar entre nosotras. Y supongo que es el comienzo de lo que va a hacer crecer y cambiar completamente la escena.

P- ¿Cómo fue el público?

R- Eran todas mujeres, había muy pocos hombres. Era muy importante que eso pasara. Quizás el día de mañana sea otra cosa y esté bien que empiece a haber más diversidad en el público, pero este era un momento muy para nosotras, de estar caminando por el festi y mirar para el costado y encontrarte con mujeres.

P- Pensaba en el título de tu anterior disco, “Sexo con modelos” (2016) como una desnaturalización de lo naturalmente aceptado porque sexo con mujeres es lo que imaginamos hacen los rockeros, pero descoloca cuando nos lo dice una mujer. Descolocar algo que está naturalizado desde la mirada del varón.

R- Me interesaba mucho ponerle ese nombre a mi disco, todos entendemos lo que significa esa frase, ¿no? Pero, si el nombre lo pone una mujer qué significa entonces. Y ahí empezaban las dudas, todos me preguntaban qué quería decir. Pero no se lo iban a preguntar a un tipo porque sería obvio. Entonces te das cuenta que tiene que significar otra cosa y sí, significa otra cosa, otro plan. Pero el choque que da esa lectura rápida es algo que me gustó.

P- Pasa algo similar con lo que dijiste unos meses sobre la elección de “Prender un fuego”, tu disco reciente disco como mejor disco de 2018 en la encuesta del suple “NO” de “Página12”, el primero de una mujer en 30 años. Mientras todos destacaban eso, los descolocaste diciendo “todo bien con eso pero este año lo ganó una lesbiana”.

R- Sí, además porque justamente venía de unas stories que había subido donde decía que la historia del rock en realidad es la historia del hombre hetero y esta vez no ganó una mujer sino una lesbiana, como diciendo esto es otra cosa, entiendan que va más allá. Digo, siempre se supone que todos somos hetero, otra cosa implícita. Bueno, esto no es así. Mi género es este y mi sexualidad es esta. Es completamente otra cosa que me parece muy importante remarcar para seguir molestando, ¿no? (risas) Hay mucho por desacomodar, para eso estamos.

P- ¿Cómo fue cerrar definitivamente tu historia con Connor Questa y comenzar a ponerle tu nombre y apellido a tu trabajo?

R- Fue un proceso que venía de hace más tiempo. Yo saqué dos discos con mi banda al tiempo que había sacado dos EPs solistas que eran más acústicos. Componía para los dos proyectos, por lo cual destinaba mis canciones más suaves y personales en los solistas y los eléctricos y más gritones a la banda. Cuando se termina la banda tuve que replantearme cómo hacer que aquellas dos personalidades que componían para dos proyectos puedan convivir. Dos extremos si se quiere. Ese proceso fue muy interesante y lo viví en medido de una crisis, me dieron la espalda muchas personas. Y en medio de esa crisis me compré un montón de pedales y el loop. Me encerré en mi casa, me puse a investigar, a armar temas. Y es un proceso que aún sigue en movimiento, sigue sucediendo, estoy en esa búsqueda de algo por lo que dejé la banda, un sonido y un tipo de canción que sigo tratando de encontrar. Una búsqueda que no sé si va a terminar algún día.

P- ¿Cómo te llevás con esas tal Eruca Sativa?

R- ¡Ah! Muy bien! (risas) Tenemos una muy buena relación. Cada tanto nos juntamos todas, incluso Barbie Recanati, ex Utopians, a charlar, comer. La vida nos llevó a que no estemos tan en contacto como antes, pero yo las adoro. Son minas que me impulsaron a hacer lo que estoy haciendo ahora. Les tengo mucho cariño.

P- Te interesó en algún momento tratar de diferenciarte de lo que podía hacer tu hermana Lula , dejar en claro las diferencias estéticas?

R- Siempre me resultó muy importante remarcar las diferencias entre las dos porque me las remarcaron mucho, eso de que yo era la hermana de Lula Bertoldi y nadie decía mi nombre. Entonces sí me generaba mucha bronca, no con mi hermana obviamente. Me propuse trabajar en mi sonido. Con Lula, más allá de que crecimos junta y somos la primera música con la que tocó cada una, siempre hicimos cosas aparte, cuando escuchábamos música lo hacíamos cada una en su cuarto. Nunca nos nació hacer un proyecto juntas. Entendimos que éramos músicas muy distintas y lo respetamos mucho y nos apoyamos mucho en lo que hacemos, pero siempre por separado.

Entendimos que éramos músicas muy distintas y lo respetamos mucho y nos apoyamos mucho en lo que hacemos, pero siempre por separado”.

así ve Marilina su relación con su hermana Lula, líder de Eruca Sativa.

P- Y eso que decís de que en algún momento te dio bronca e intentaste marcarlo, ¿afectó tu proceso creativo o más bien fue un impulso hacia la creación?

R- No, estuvo bueno. Me sirvió para buscar otras cosas, por otro lado. Y está bueno siempre buscar un poco más allá, incluso cuando sentís que ya encontraste algo. Ahí reinventé un sonido que yo pensé que era plenamente mío y quizás era medio por proximidad a Lula, toda la banda.

P- ¿Qué música sonaba en tu habitación y qué en la de Lula?

R- En una época Lula estaba muy con Los Redondos y yo estaba mucho con Queen. Después estuve mucho con Radiohead y ella estaba con… bueno yo siempre la cargo con que tuvo una época con Hanson, que le encantaba.

P- Eso es para bardearla: “Saben? ¡A la guitarrista de Eruca le gustaba Hanson!

R- ¡Es para bardearla! (risas) Se metió a escuchar mucho rock nacional que yo no escuchaba. Yo me metí en otra y mucho después me mostró Cerati y ahí dije “¡ah, ok!” y empecé a escuchar y apreciar toda esa música. Pero siempre tuvimos gustos muy distintos.

Recitales

  • En Roca: viernes 3 de mayo en Distrito CC (avenida Roca y Brasil). Entradas: $ 400. Puntos de venta: Hey Jude Instrumentos (Italia 1542) y a través de alpogo.com.
  • En Neuquén: sábado 4 de Mayo en Pirkas (Santiago del Estero 883). Entradas en venta en : Flipper (avenida Argentina 195). Vía web: www.alpogo.com
  • En Bariloche: domingo 5 de mayo en BEC (España 415). Entradas: $ 400. Puntos de Venta: Kiosko Morena, Moreno 24, Cervecería Kunstmann, avenida Bustillo 7966.

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