¿Más de lo mismo?

NEUQUÉN



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De prosperar el promocionado nuevo modelo de la industria petrolera en la Cuenca Neuquina, a la que se le atribuye un futuro fabuloso, será el gobernador de la próxima gestión el que comience a cosechar los beneficios más palpables de una intensa actividad extractiva que se está moldeando desde que Jorge Sapag ganó las elecciones por primera vez en el 2007. En un escenario de esas características, con crecimiento económico motorizado por la explotación intensiva de los yacimientos no convencionales y la consecuente mejora en los ingresos de las regalías, la sucesión de un gobernador que no puede ser re-reelecto por impedimento constitucional pasa a ocupar un lugar central en la vida interna del oficialismo. La derrota en las elecciones primarias de los candidatos que impulsó el gobernador dejó afuera de la lista, al menos por ahora, a la vicegobernadora Ana Pechen, a la que algunos referentes del Movimiento Popular Neuquino le atribuyeron hasta no hace tanto tiempo un puesto expectante en la carrera por la sucesión, previa escala en el Senado. Después de las elecciones de octubre, Sapag buscará la forma de garantizar gobernabilidad para mantener el control durante los dos años de gestión que le quedan. Una condición para que eso suceda es que Guillermo Pereyra, finalmente candidato a senador y figura emergente de la oposición interna en el MPN, obtenga un triunfo acotado. Al respecto, Sapag ya ha dado señales claras de desinterés por la suerte de la campaña del dirigente gremial de los trabajadores petroleros. Es altamente probable que en algún momento después de la instancia electoral el gobernador realice cambios en el equipo de colaboradores, además de abocarse al ya anunciado proyecto para alcanzar la presidencia del partido, con él como candidato a presidente o algún otro representante de su lista. El eje sobresaliente de la gestión de Sapag, el desarrollo intensivo de la actividad petrolera, se transformó también en el centro del debate de la campaña electoral. Es de esperar que por mucho tiempo la cuestión extractiva de los recursos naturales no renovables, en sus variadas facetas, se mantenga activa en la agenda cotidiana por lo que representa el petróleo en la economía local. En todos estos años el gobernador ha sido el principal defensor y difusor de su política petrolera, la que se define en un círculo reducido que integra el cada vez más activo ministro de Energía Guillermo Coco. Ambos viajaron la semana pasada a Alemania para firmar un memorándum de entendimiento entre la empresa estatal neuquina Gas y Petróleo y la alemana Wintershall para la exploración en el área Aguada Federal sobre la formación de Vaca Muerta. A esta alianza le falta suscribir el contrato comercial, lo cual podría suceder, según estimaciones del gobierno neuquino, antes de fin de año. Como sucedió con el acuerdo entre YPF y Chevron, este proyecto garantiza una prueba piloto que contempla una inversión de 112 millones de dólares. De comprobarse la rentabilidad del negocio se incluirá una probable inversión a 15 años de 3.335 millones de dólares. Los millones de los que se habla empiezan a marear, entre las pruebas piloto comprometidas que se van multiplicando y el desarrollo de las siguientes etapas, todas condicionales a los resultados de las primeras instancias. En el gobierno argumentan que, con GyP interviniendo en la competitiva industria petrolera, Neuquén empieza a tener “una renta petrolera en serio” a partir de la ganancia que genere la empresa en los proyectos en los que va asociada. “La renta petrolera va a ser por primera vez una realidad en el crecimiento de GyP”, se entusiasman en el gobierno cuando hablan de este tema. Justamente lo que queda para la provincia producto de la extracción de los hidrocarburos se incorporó recientemente como un renovado debate. Es un aspecto que se suma a la discusión sobre los cuidados ambientales a tener en cuenta en la fractura hidráulica que se utiliza para extraer el recurso natural. En la Legislatura, las voces sobre el uso de los fondos generados por el gas y el petróleo se dividen entre los que quieren sanear deudas o pagar gastos corrientes y los que apuestan a la formación de fondos anticíclicos o a impulsar políticas para diversificar la economía como una forma de reducir la tradicional dependencia de los hidrocarburos. Los ingresos de las regalías, que en algún momento representaron la mitad de los recursos provinciales, hoy cubren un tercio. “Algunos sueñan con acercarse a aquella proporción y por ese motivo la discusión de qué hacer con el dinero, si eso llega a suceder, debería tener la misma jerarquía que la búsqueda de inversores para perforar Vaca Muerta. Lo mismo vale para las políticas de cuidado ambiental”, dijo un vocero de la oposición en la Legislatura. La discusión sobre el destino de la renta petrolera es recurrente en la historia de la provincia. Hasta aquí sirvió para forjar un modelo de hacer política donde la voz cantante la tuvo el MPN por su peso en la historia política contemporánea de Neuquén. En la oposición se preguntan si Sapag finalmente será capaz de impulsar políticas para que la explotación de Vaca Muerta no se transforme en un objetivo para garantizar más de lo mismo.

gerardo bilardo gbilardo@rionegro.com.ar


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