Matrimonio por conveniencia
El Boca de Falcioni sigue sin dar respuestas y el DT decidió dejar de lado su relación de amor y odio con Riquelme: dispuso que el enlace sea de la partida ante Olimpo.
Fútbol de afa
Fotomontaje Marcos Ghezzi
“Riquelme es el mejor jugador que tiene Boca. Y no es de ahora, sino que lo dije siempre”.
No deja de ser sugestivo el mimo de Julio César Falcioni hacia un jugador que más allá de su incuestionable calidad, permanentemente divide las aguas por igual entre adoradores y detractores. Da la sensación de que al entrenador que encantaría prescindir de Román, pero en el Mundo Boca hay que tener las espaldas demasiado anchas como para ir en contra del ídolo, más aún si no se consiguen resultados inmediatos.
En el verano, Falcioni armó su castillo de arena con un 4-4-2, Boca terminó invicto y con los mecanismos del juego al gusto del entrenador. La pregunta obvia de entonces fue qué hacer con Riquelme, si así el equipo funciona bien.
Pero Riquelme está, omnipresente, “en el patio de su casa” como expresó alguna vez. Si hasta Falcioni, cuando pisó La Boca, dijo que JR era “el emblema del equipo”, concepto que repitió antes del clásico con Racing de la segunda fecha del Clausura que finalmente Riquelme no jugó por una entorsis de tobillo.
La dureza del golpe en el debut del torneo ante Godoy Cruz (1-4), con Román en cancha luego de las exhibiciones estivales, abrió el debate sobre si el ‘10’ se hacía bien o no al equipo de Emperador. El físico, una vez más, le impidió al jugador estar ante la Academia y la victoria por 1-0 ante el equipo de Miguel Ángel Russo envalentonó a Falcioni, quien dejó afuera al enganche del choque con All Boys. “Este equipo tuvo un buen rendimiento sin Riquelme y es una decisión mía tratar de mantenerlo. Es una cuestión de funcionamiento”, explicó el DT en aquella oportunidad.
¿Que pasó después de aquella afirmación? Boca no supo cómo recuperar aquella dulce imagen veraniega que tanto ilusionó a sus hinchas. Con su juego colectivo a la deriva, empató con All Boys, perdió con Vélez, también San Lorenzo y ahora Riquelme es “el hombre que nos puede cambiar la ecuación del juego”, según lo apuntó Falcioni ayer, un fervoroso partidario del 4-4-2 que tantas satisfacciones le ha dado. Si por el entrenador fuera moriría en la suya, pero la figura de Román de hace sombra y no le deja ver la luz.
Boca se armó para pelear el campeonato desde la primera fecha, pero la paradoja es que el Xeneize está penúltimo con 4 unidades luego de cinco partidos jugados y ya nadie puede afirmar que el ingreso de Riquelme signifique la llave hacia la felicidad.
Basile, Alves, Pompei, Borghi… ¿Falcioni? La cacería de brujas y la llegada de los salvadores han transformado a Boca en un inframundo irreal. Los actores de esta mala película en la que se encuentra envuelto Boca hace un par de años, deberían apelar a su generosidad más amplia para impedir que otro proyecto no sea más que pura entelequia. Los espectadores, agradecidos.
walter rodríguez