“Me gustaría una iglesia pobre y para los pobres”
Francisco habló de las prioridades para su papado.
El papa Francisco reveló algunos detalles sobre el cónclave en el que fue elegido.
CIUDAD DEL VATICANO.- De la frialdad germana de Benedicto XVI, el pontificado ha pasado a una comunicación gestual genuinamente argentina entre bromas, besos y abrazos de Francisco, quien además habló español en público por primera vez desde su elección.
El primer papa latinoamericano de la historia hizo gala ayer de buen humor en su primera audiencia con los medios de comunicación, a los que dejó un mensaje que parece toda una declaración de intenciones.
“Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres’’, dijo Francisco, que en su pasado como cardenal Jorge Mario Bergoglio fue reconocido por su trabajo con los más desfavorecidos en Buenos Aires.
Unas 6.000 personas, entre periodistas, sacerdotes y algunos invitados, se dieron cita en el aula Pablo VI del Vaticano para escuchar las palabras del papa.
Francisco hizo una reflexión sobre el trabajo de la prensa y recordó que la Iglesia no tiene una naturaleza política sino espiritual, cuyo único objetivo debe ser transmitir la verdad, la bondad y la belleza de la palabra de Cristo.
“Han trabajado duro, ¿verdad?”, dijo ante los alrededor de 6.000 periodistas reunidos en el salón Pablo VI para la audiencia del nuevo papa a los medios de comunicación.
Y tras revelar la forma en que se había decidido por el nombre de Francisco (ver aparte), alzó la vista y lanzó su mensaje a favor de una Iglesia pobre y para los pobres, que fue largamente aplaudido.
“¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres!”. El concepto del papa, según interpretaron analistas, va más allá del dinero o la ostentación. Sino que se refiere a circunscribir el papel del sacerdote a su labor pastoral.
“No es necesariamente plata, sino que se comparta más, que el cura esté más con la gente y menos en la política y en la farándula’’, señaló Hernán Olano, experto en derecho canónico y director de humanidades de la Universidad de La Sabana, en Bogotá.
Después del discurso saludó personalmente a un grupo de periodistas con los que no escatimó en gestos de cariño. Muchos de ellos eran argentinos.
Virginia Bonard, colaboradora en el área de prensa en el Arzobispado de Buenos Aires, protagonizó la imagen de la jornada al regalarle un mate para que no olvide las buenas costumbres argentinas en Roma.
“Le regalé un mate, que es mío, con una bombilla que es de mi esposo y con una cartita en la que le pongo algunas cosas’’, explicó Bonard.
Su biógrafo autorizado Sergio Rubín también estrechó la mano a Francisco.
“Me encontré exactamente al Jorge Bergoglio con el que me encontraba por la calle en Buenos Aires’’, dijo Rubín. “No ha cambiado nada. Es el mismo de siempre. No me he encontrado un papa impostado’’.
La audiencia de Francisco duró poco más de media hora y fue íntegramente en italiano. Sin embargo, al final de su intervención, pronunció sus primeras palabras públicas en español como papa.
Fue otro mensaje sorprendente, en el que dijo que daba su bendición a los presentes en silencio por respeto a la conciencia de cada uno.
“Como muchos de ustedes no pertenecen a la Iglesia católica, otros no son creyentes, de corazón doy esta bendición en silencio, a cada uno de ustedes, respetando la conciencia de cada uno, pero sabiendo que cada uno de ustedes es hijo de Dios”, comentó.
Tras este encuentro, Francisco volverá a aparecer en público el domingo en el tradicional rezo del Angelus ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro.
Francisco también ha tenido palabras de elogio y recuerdo hacia el papa emérito Benedicto XVI en todas y cada de sus intervenciones hasta la fecha.
La perseguida imagen, por ser inédita, entre los dos papas vivos se producirá dentro de una semana, cuando compartan un almuerzo en la residencia papal de Castel Gandolfo, en la que se encuentra Benedicto XVI. (AP/DPA/AFP)
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