“Me preocupa levantarme y empezar el día con mil muertos”

Mariana León es una psicóloga neuquina que en marzo llegó a Nueva York a estudiar. Relata como se enfrenta cada día en una de las sociedades más castigadas por el Covid-19.

El cielo está gris, cerrado y Nueva York huele a humedad. Mariana León recorre esas calles y cuenta que reina el silencio. “No vi pasar ni una sola persona desde la mañana, pero cuando se despeja algunos salen. Los ves con barbijos, guantes y perros. Si los cruzás se alejan dos metros, levantan la mano a modo de saludo. Nadie habla”, dice la neuquina a quién muchos llaman Manu.


Si bien Mariana acaba de sacar su DNI español es patagónica por dónde se la mire. Cuarta generación de neuquinos hace unos meses decidió salir al mundo. En diciembre llegó a España y en marzo tomó un vuelo a Estados Unidos, dónde se encuentra ahora, haciendo la cuarentena.

Es psicóloga clínica y como un aviso de destino, cuando llegó a Coruña se anotó para realizar un máster en psicología de las emergencias. Mientras estudiaba, marcó en su hoja de ruta otro viaje de dos meses a Nueva York a casa de una amiga.


“En esos momentos solo estaba expectante de que la OMS declarara Pandemia al Covid-19 que ya había arrebatado vidas en China, Irán e Italia. Llegué el 12 de marzo a los Estados Unidos, un día después de declarada la pandemia y que el presidente Donald Trump prohibiera el ingreso también de españoles”, relata.


En ese país, los medios mostraban que el 20 de enero se conocía el primer caso positivo de Covid-19 pero el presidente aseguraba que estaba “todo controlado”. En febrero se prohibió la entrada de extranjeros que hubiesen visitado China, Irán e Italia. Pasaban los días y los discursos y se minimizaba la situación.
Mariana cree que determinaron el aislamiento muy tarde. Por eso hoy es el epicentro mundial de la pandemia. “Pasó mucho tiempo hasta que muchos líderes políticos y funcionarios a nivel federal, se dieran cuenta de que era un problema grave. La economía versus la vida. O la muerte”, escribe desde lejos la neuquina.

Rutinas en medio del caos


En el país del norte Mariana se despierta todos los días en la casa de su amiga brasileña que vive en Connecticut hace 22 años. Hace sus ejercicios de meditación, desayuna y luego la realidad la invade. Las noticias de Brasil y de Argentina se consumen con la misma atención que las de España y las locales.


Desde allí, saca conclusiones, dice que “el presidente de Brasil Jair Bolsonaro, como Donald Trump, generaron una evidente confusión con su tendencia a minimizar el riesgo para los habitantes del mundo”.
Confiesa que le preocupa levantarse y empezar el día con 1000 muertos, esa es una noticia que vive hace unos días y se esperan semanas peores.

“La declaración del presidente es inconsistente desde el momento que pone en dudas a la comunidad científica, existen serias discrepancias con gobernadores de otros estados locales. Eso deja al descubierto la falta de liderazgo, de compromiso por la salud, por la sociedad en su totalidad, porque la realidad es que están fracasando en la forma en que combate el coronavirus”, escribe.


Cuando habla del ámbito público, sabe de lo que dice. En Neuquén trabajó dentro del Estado, por eso mira con ojos críticos como allá, funcionarios de la salud publica, utilizan la ciencia de la epidemiología para luchar contra el Covid-19 y los funcionarios políticos y económicos se muestran desesperados por salvar la reelección de Trump.


Mariana sale a comprar unas cosas y respira la zona mas golpeada del planeta por la pandemia, donde los servicios sanitarios y las morgues se han desbordado, y es escalofriante ver al Central Park convertido en hospital de campaña. Mientras avanza, piensa en su propia tierra.


Dice que está “orgullosa del presidente de Argentina Alberto Fernández y del gobernador Omar Gutiérrez por la inmediatez en que activaron los protocolos, por la convicción de cuidar la vida de los argentinos para después estabilizar la economía”.


En un momento del día se hace lugar para atender on line a pacientes que han incrementado sus síntomas de ansiedad y angustia. También participa activamente del grupo de psicólogos argentinos que residen en España y aceleran el pedido de homologación de los títulos para sumarse a los equipos de apoyo a víctimas de catástrofes.


Pero pase lo que pase, hay un momento del día que para Manu es muy importante, y es cuando realiza “videollamadas a sus amores”. Confiesa que tiene días de caos y desesperación y días alegres y optimistas y escribe como psicóloga desde lejos.


“Para la salida de la crisis del sujeto, tendría que ver con la posibilidad de repensar el pasado. Con la posibilidad de transitar este tiempo acompañado, virtualmente también hablando, hoy quedándose en casa y aceptando que podemos vivencia días buenos y otros no tan buenos”.


Desde el punto de vista psicológico hay mucha aniedad, pero todo pasará

Como un juego raro del destino, al llegar a España, Mariana comenzó a estudiar psicología de les emergencias y poco tiempo después se desató en el mundo una de las mayores crisis de los últimos años.


En estos días, se multiplicaron las consultas en relación a la situación particular que viven sus pacientes y para comenzar a explicar, cómo entender lo que pasa, dice que la emergencia es la irrupción de un suceso,
“que provoca consecuencias traumáticas en los sujetos y requiere acciones inmediatas y lo que estamos viviendo serviría perfectamente de ejemplo, ya que esta es entendida como una catástrofe natural, bacteriológica”.


En general, las consultas que recibe en estos días tienen que ver, primero, con la ansiedad. Las personas manifiestan reconocer emociones como el miedo, la tristeza y el enojo.
“Estas emociones sirven para trabajar con la angustia y darle un sentido concreto. Ya que el miedo esta fundado en perder la salud, en que se agoten los recursos, los insumos; la tristeza aparece como el vacío abrupto ante la ruptura de la cotidianidad y puede agravarse con el aislamiento social. Y el enojo surge ante el hecho inexplicable, injusto”, destaca Marina.

Hay que saber racionalmente que esta espera será temporal y acá aparece un factor vital entre los seres humanos, que es la aceptación.

Mariana


Hay un factor que se repite en las consultas en relación a la perdida de libertad y en la dificultad de llevar adelante proyectos personales, de no poder avanzar con las actividades planteadas, con las rutinas, que se vivencia como frustración y desanimo.


En estos tiempos que las cuarentenas se prolongan, en los que “ ya hemos entendido y respetado el aislamiento pero debemos seguir esperando, es aquí donde se desencadenan las crisis. En la espera. Pero hay que saber racionalmente que esta espera será temporal y acá aparece un factor vital entre los seres humanos, que es la aceptación”.
Mariana dice que no tenemos el control de todo lo que nos gustaría. No tenemos el control de la vida ni del tiempo. Pero que tenemos la capacidad de la adaptación, pudiendo poner en practica todos los recursos. Podemos y debemos hacer uso de este tiempo (que antes por la rutina diaria, las excusas, no teníamos) para rebordear el espacio individual y familiar.


Para eso sostiene que contamos con herramientas externas que ayudan. Tenemos Internet que nos permite conectarnos con ese mundo, con el “afuera”, con nuevos patrones de relacionamiento, pero con nuevas rutinas, experimentando nuestra voluntad, nuestra creatividad, reconociendo nuestras emociones y aceptándolas, sin castigarnos si no queremos hacer tal o cual cosa, o quedarnos “tirados” en la cama o el sofá.


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