Medidas repetidas que no solucionan la barbarie del fútbol

Por Redacción

Como no se puede controlar a la minoría violenta, prohíbase a la mayoría pacífica. Ésa es la lectura simplista que se renueva en otra vuelta de tuerca del circuito vicioso en torno al enunciado combate a la violencia en el fútbol. La veda al público visitante dispuesta por los gobiernos nacional y bonaerense deslinda responsabilidad cuando ambos Estados tienen la potestad exclusiva y obligación de brindar seguridad a sus ciudadanos en sus respectivas jurisdicciones. En nombre de la seguridad ciudadana se justificaban los gastos que significan movilizar a miles de policías por fin de semana para custodiar las canchas del deporte popular, pero también a los barrabravas en sus trayectos por la vía pública. Pero en este quiebre parece haber un punto insoslayable: el hincha Daniel Jerez murió supuestamente por una bala de goma disparada por un policía desde una distancia mínima en la que puede ser letal. ¿Está preparada entonces la policía para afrontar este tipo de situaciones? La veda para los visitantes es por los hinchas violentos o porque no se puede controlar con policías violentos? Por hache o por be prohibir a todos para sancionar a unos pocos es sancionar a todos, mayoritariamente inocentes simpatizantes de lo que otrora fue el “espectáculo de los pobres”. Para las categorías menores, de la B Metro para abajo, está vigente la veda para visitantes y el domingo hubo una batalla campal dentro de la cancha de San Martín de Burzaco entre hinchas y policías. Ya hubo prohibición en el Nacional B, levantada por AFA y gobierno nacional cuando el Estado se hizo cargo de la televisación de los partidos de esa categoría ante el descenso de River. Tras esa vuelta de tuerca, los barras demostraron que siguen con dominio en los clubes y las tribunas, con amenazas y agresiones como las sufridas por jugadores de Crucero del Norte y las amenazas a los de Independiente Rivadavia, o a los de Rosario Central cuando el equipo marchaba a los tumbos antes de encauzar hacia el ascenso. Tal vez haya que escuchar a Juan Sebastián Verón, que pidió que se apliquen las leyes que existen, tal vez ese sencillo proceder sea la fórmula para llegar a la ansiada paz en las canchas.

JORGE NERI DyN