Metas ambiciosas, condicionantes políticos
Con la nueva cooperación entre Washington y Pekín se abren perspectivas nuevas: los dos países más emisores de gases tóxicos consiguieron fijar ambiciosas metas para combatir el cambio climático. Esta lucha ha sido una de las máximas prioridades de Obama. La alianza con Pekín es una importante victoria de esta etapa. Obama quiere liderar su país en la senda hacia un país limpio. Pero será una prueba de fuerza. La gran ley medioambiental que intentó impulsar fracasó por la oposición en el Congreso. Y con los republicanos –centrados en la economía– dominando ambas cámaras será difícil que se apruebe una regulación de la industria. Obama tiene grandes ambiciones. Pero sin leyes vinculantes, todo lo que Obama anuncia no se sustenta en nada firme ya que el mandatario aprueba estas medidas en decretos que tan sólo duran mientras un presidente quiera. El sucesor de Obama podría directamente en 2017 suspender todas las normas para coches, camiones y centrales térmicas a carbón. Por su parte, el mandatario chino da a su mandato un toque ecologista. Por primera vez su país fija una meta, el 2030, como el momento en se registrará el máximo de emisiones de dióxido de carbono. En comparación con los objetivos de Obama no parece tanto, pero significa mucho que China sólo vaya a aumentar la emisión de gases tóxicos 15 años más. A la luz de su imparable crecimiento económico , es un objetivo importante, señaló la profesora Pan Jiahua, investigadora en medioambiente de la Academia de las Ciencias china. “China tiene que esforzarse mucho para lograrlo”, añadió. (DPA)