Detrás de escena: maquillaje y salud ocular, cuidados que importan

El uso cotidiano de cosméticos puede provocar molestias, alergias e infecciones si no se toman recaudos. Cómo elegir y utilizar el makeup para proteger los ojos, especialmente al usar lentes de contacto.

Por Moon Young Sin, Médica Oftalmóloga del Hospital Italiano

Moon Young Sin.

Maquillarse forma parte de la rutina de muchas mujeres, pero el uso inadecuado de cosméticos cerca de los ojos puede generar molestias y alterar la salud ocular. Los productos pueden llegar a la superficie ocular por el parpadeo, el roce o la lágrima y disminuir su función protectora. Uno de los hábitos que requiere mayor cuidado es delinearse por dentro de la línea de las pestañas. Esta práctica aumenta la exposición a enrojecimiento, conjuntivitis tóxica e intolerancia a las lentes de contacto.

Hay que prestar atención a los productos para pestañas. Algunas máscaras contienen fibras que aportan longitud y volumen, pero pueden depositarse sobre la superficie ocular y provocar irritación. En pestañas postizas y permanentes se utilizan pegamentos y disolventes que, si entran en contacto con el ojo, pueden causar erosiones. Por eso deben ser aplicados por manos expertas.

Quienes usan lentes de contacto tienen un riesgo mayor: el maquillaje puede quedar entre la lente y la córnea, producir erosiones y favorecer infecciones. Conviene evitar máscaras que formen grumos, sombras con brillos y delineadores por dentro de las pestañas.

Los cosméticos, especialmente los que contienen agua, también pueden acumular gérmenes. Por eso conviene revisar su vencimiento y desechar los productos abiertos cada tres meses. Si aparece una conjuntivitis u otra infección ocular, deben suspenderse y descartar los cosméticos utilizados.

Las personas con tendencia a las alergias deberían elegir productos hipoalergénicos e incorporar un cosmético nuevo por vez para identificar posibles reacciones. También conviene optar por marcas y laboratorios que cumplan controles de seguridad. Otros hábitos reducen riesgos: no compartir maquillaje, no humedecer productos secos con agua o saliva, lavarse las manos antes de maquillarse y evitar hacerlo en movimiento.

Por último, hay que desmaquillarse antes de dormir y hacerlo con cuidado para que el producto no ingrese en los ojos. El objetivo no es dejar de maquillarse, sino incorporar hábitos que permitan mantener un equilibrio entre estética y salud ocular. Y una serie de tips para tener en cuenta.

Revisar la caducidad de los cosméticos: los productos de belleza tienen fecha de vencimiento y pueden cultivar gérmenes, se recomienda cambiar el delineador y máscara de pestañas cada tres meses, y también lavar las brochas y cambiarlas cada seis meses.

Tener cuidado con las temperaturas extremas: evitar el exceso de calor (mayor a 29°C) o frío, eso puede alterar la fórmula del maquillaje y la efectividad de los conservantes que contienen.

No humedecer los productos: Si el maquillaje se ha secado, no se debe utilizar agua y mucho menos saliva para humedecer.

No compartir: se pueden contagiar conjuntivitis, ya que es muy común prestar e intercambiar las sombras, los pinceles, el rímel o el delineador, entre amigas y familiares.

Maquillarse por fuera de la línea de las pestañas: Si se aplican por dentro de la línea de las pestañas, estaremos más expuestos a molestias, enrojecimiento, conjuntivitis tóxica e intolerancia a las lentes de contacto.

Ante una infección en los ojos, no maquillarse: Además, deshacerse de todos los productos que se estaba usando cuando comenzó la infección.

Desmaquillarse con cuidado: procurar de que el desmaquillante no entre al ojo, ya que puede disolver la película lagrimal.

Evitar maquillarse en movimiento: el ojo puede lesionarse por la introducción accidental de algún instrumento de maquillaje. Lavarse las manos antes de maquillarse: nuestras manos pueden ser medios de transporte de gérmenes.


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