Pelo suave y sin frizz: qué hacer y qué evitar para mantenerlo saludable durante el verano

El frizz puede aparecer incluso después de lavarse y peinarse el pelo. Descubrí cuáles son los cinco hábitos cotidianos que pueden empeorarlo y qué recomiendan los especialistas para conseguir un cabello más suave, hidratado y fácil de manejar.

Por Redacción

Tener el pelo con frizz es una de las preocupaciones más comunes cuando aumentan la humedad y las temperaturas. Esos pequeños cabellos que parecen levantarse, incluso después de peinarse, pueden hacer que el pelo luzca desordenado, seco o sin brillo. Sin embargo, muchas veces el problema no está en el tipo de cabello, sino en algunos hábitos cotidianos que pueden empeorarlo.

El frizz aparece cuando las fibras capilares no se mantienen alineadas. La humedad ambiental, el daño de la cutícula, la fricción y el uso excesivo de calor pueden favorecer este efecto. La buena noticia es que pequeños cambios en la rutina pueden ayudar a reducirlo, sin necesidad de recurrir a tratamientos costosos.

Pelo con frizz: los 5 errores cotidianos que pueden empeorarlo


1. Frotar el pelo con la toalla después de lavarlo

Uno de los errores más habituales es secar el cabello frotándolo enérgicamente con una toalla.

Este movimiento genera fricción, favorece los enredos y puede dañar la cutícula capilar, especialmente cuando el pelo está mojado y resulta más vulnerable a la rotura.

Para evitarlo, los especialistas recomiendan retirar el exceso de agua con movimientos suaves, sin retorcer ni frotar.

Una alternativa es utilizar una toalla de microfibra o una remera de algodón limpia para envolver el cabello durante algunos minutos.

El secreto: presionar suavemente para absorber el agua, en lugar de frotar de arriba hacia abajo.

2. Usar el secador o la planchita a temperaturas demasiado altas

El uso frecuente de herramientas térmicas es otro de los factores que pueden favorecer la aparición de frizz.

El calor excesivo puede dañar la cutícula, aumentar la fragilidad y hacer que el cabello pierda suavidad.

Para reducir estos efectos, conviene utilizar el secador a temperatura baja o media y mantenerlo en movimiento, evitando concentrar el aire caliente sobre una misma zona.

También es recomendable aplicar un protector térmico antes de utilizar herramientas de calor.

En el caso de la planchita, debe usarse sobre el pelo completamente seco y con la menor temperatura eficaz para conseguir el peinado deseado.

El secreto: reducir la frecuencia de uso de planchitas y bucleras puede ayudar a conservar mejor la salud del cabello.

3. Saltear el acondicionador después del shampoo

Muchas personas evitan utilizar acondicionador porque creen que puede dejarles el pelo pesado o sin volumen.

Sin embargo, este producto cumple una función importante para mejorar la suavidad, disminuir la fricción y facilitar el desenredado.

Cuando el cabello está seco o dañado, la ausencia de acondicionador puede favorecer los enredos y una apariencia más áspera.

Lo ideal es elegir una fórmula adecuada para el tipo de pelo y aplicarla principalmente de medios a puntas.

En cabellos finos, conviene utilizar productos livianos para evitar que pierdan movimiento.

El secreto: dejar actuar el acondicionador durante el tiempo indicado en el envase y enjuagar correctamente.

4. Cepillar el cabello de manera brusca o con herramientas inadecuadas

El cepillado excesivo o agresivo puede generar fricción, electricidad estática y rotura de las fibras capilares.

Además, cepillar el pelo rizado cuando está seco suele separar los mechones y aumentar su volumen y apariencia encrespada.

Para evitarlo, es importante adaptar el desenredado a la textura del cabello.

En pelos lisos u ondulados, conviene comenzar por las puntas y avanzar progresivamente hacia las raíces.

En cabellos rizados, suele ser más conveniente desenredar cuando están húmedos y con acondicionador, utilizando los dedos o un peine de dientes anchos.

El secreto: no tirar de los nudos ni intentar desenredar todo el cabello desde la raíz.

5. Usar productos que no se adaptan a las necesidades del pelo

No todos los cabellos necesitan los mismos productos.

Un shampoo demasiado agresivo para una fibra capilar seca, la falta de acondicionamiento o el uso de productos muy pesados pueden afectar el resultado del peinado.

Por ejemplo, los cabellos finos suelen beneficiarse de fórmulas livianas, mientras que los más gruesos, secos o rizados pueden necesitar productos con mayor capacidad acondicionadora.

Las cremas para peinar y los acondicionadores sin enjuague pueden ayudar a reducir la fricción y mejorar la apariencia del frizz.

Sin embargo, es importante utilizarlos en cantidades moderadas y según las indicaciones del fabricante.

El secreto: elegir productos de acuerdo con la textura y el estado del cabello, y no solamente por las tendencias de las redes sociales.

Cómo evitar el frizz cuando hay humedad


Durante los días húmedos, el cabello puede absorber agua del ambiente y modificar temporalmente su forma.

Este fenómeno suele notarse más en pelos porosos, dañados, ondulados o rizados.

Para reducir sus efectos, conviene mantener una rutina de acondicionamiento adecuada y evitar la manipulación excesiva del cabello una vez peinado.

Los productos sin enjuague, como algunas cremas para peinar o sérums, pueden ayudar a controlar el encrespamiento al mejorar la suavidad de la superficie capilar.

También es recomendable evitar tocarse constantemente el pelo, ya que la fricción puede desarmar el peinado y favorecer la aparición de pequeños cabellos levantados.

Qué productos ayudan a controlar el frizz sin dejar el pelo pesado


No existe un único producto que funcione de la misma manera para todos los tipos de cabello.

Sin embargo, algunos pueden resultar útiles:

  • Acondicionadores hidratantes: ayudan a suavizar la fibra capilar y facilitan el desenredado.
  • Cremas para peinar: pueden mejorar la definición de ondas y rulos y reducir el encrespamiento.
  • Sérums capilares: aportan suavidad y pueden mejorar temporalmente el brillo.
  • Protectores térmicos: ayudan a disminuir el daño asociado al uso de herramientas de calor.
  • Mascarillas acondicionadoras: pueden ser útiles cuando el cabello está seco o sometido a tratamientos químicos.

La elección depende de la textura, el grosor y las necesidades de cada persona.

El secreto para tener un pelo más suave y brillante durante el verano


La constancia suele ser más importante que la cantidad de productos utilizados.

Una rutina sencilla que incluya lavado suave, acondicionador, secado cuidadoso y protección frente al calor puede ayudar a mejorar la apariencia del cabello.

También es importante tener en cuenta que el sol, el cloro de las piletas y el agua salada pueden contribuir a la sequedad capilar.

Después de nadar, conviene enjuagar el pelo con agua dulce y utilizar acondicionador si lo necesita.

El objetivo no es eliminar por completo el frizz, que también forma parte de la textura natural de muchos cabellos, sino reducir el daño y conseguir un pelo más saludable, suave y fácil de peinar.

Con pequeños cambios en los hábitos cotidianos, es posible mejorar su apariencia sin necesidad de recurrir a tratamientos complejos.


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