Multiplican esfuerzos para controlar la flora exótica en el Parque Nahuel Huapi

Hay campañas periódicas de erradicación, pero es vital la detección a tiempo de las especies que puedan afectar la biodiversidad local de la zona del Nahuel Huapi. Sauces, retama y rosa mosqueta son algunas de las plantas que afectan a la vegetación nativa.



Bariloche

El control de las especies exóticas que se expanden y amenazan la vegetación nativa pasó a tener alta prioridad en el parque nacional Nahuel Huapi, que realiza periódicas campañas de erradicación de pinos, sauces, retama y otras invasivas y planifica acentuar esas acciones a futuro.


En los primeros días de febrero hubo uno operativo de “extracción mecánica” de flora exótica en la zona de Pampa Linda y otras tareas similares se realizaron tiempo atrás en puerto Blest, luego de detectar un tipo de hiedra riesgosa para el ambiente.

En el Parque Nacional Nahuel Huapi están realizando operativos para preservar las especies locales.


El jefe de Conservación y Educación Ambiental del PNNH, Horacio Paradela, dijo que la expansión del sauce en zonas de ríos y arroyos también es un problema a atender. Otras especies foráneas de difícil control son la retama y la rosa mosqueta, que desplaza en muchos sectores a la vegetación nativa. Paradela reconoció que en ciertos lugares la expansión de exóticas sólo se puede detener y “evitar la dispersión”, pero la erradicación total resulta imposible.


La principal preocupación de los técnicos de Parques es evitar que esas especies afecten la biodiversidad. En Pampa Linda la acción estuvo orientada a frenar la proliferación de pinos asilvestrados, cuyo punto de origen fue el asentamiento de Gendarmería nacional, que los plantó antes de los años 90, cuando comenzó a regir una estricta prohibición.
Paradela dijo que el objetivo es actuar sobre “parches” puntuales de pino exótico y evitar que se desarrollen “nuevos núcleos”.

La expansión del sauce en zonas de ríos y arroyos del parque nacional Nahuel Huapi es un problema a tener en cuenta.


Más allá de ese trabajo en Pampa Linda, Parques realiza campañas similares en distintos lugares del parque para el control de distintas especies. “Es una lucha constante y desigual”, admitió Paradela.
Como ocurre con otros programas, la efectividad depende de los recursos asignados. Paradela dijo que participan los guardaparques, los brigadistas y que no les falta personal, pero confió en que las acciones para preservar la biodiversidad se podrán multiplicar con el nuevo plan de gestión del parque Nahuel Huapi, que le otorga alta prioridad y que fue aprobado hace pocos días por el directorio de la APN.


Uno de los sitios críticos en los que se concentraron los trabajos en los últimos operativos es la ruta 40 sur desde Mascardi hasta El Manso, donde hay pinos escapados de forestaciones que invaden las banquinas. También hubo acciones de control en las zonas de Puerto Blest, Isla Victoria, cerro Carbón, Lago Espejo y la península de Quetrihue, donde el arce se transformó en un problema.


En Puerto Blest, dijo Paradela, intervinieron a partir de la denuncia que formuló una guía de turismo sobre la presencia de una especie de hiedra que no había visto con anterioridad. Luego de estudiarla con especialistas del Instituto Inibioma y comprobar que era exótica, Parques inició tareas para su extracción. La actuación temprana es clave para evitar un daño mayor.


Paradela aclaró que la situación no es preocupante, salvo en los puntos del parque con mayor impacto antrópico. Destacó que el plan de gestión es un instrumento esencial porque “fija prioridades a diez años de manera general” y permite “territorializar” la tarea.


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