Alarma en Europa: hackers causan pérdidas millonarias en supermercados de Francia tras alterar los sistemas de frío
Un ciberataque masivo vulneró el control remoto de cientos de heladeras comerciales, elevando las temperaturas hasta los 50 grados y destruyendo toneladas de alimentos. Mientras las empresas calculan millonarias pérdidas económicas, las autoridades investigan si se trata de una extorsión o un intento de desestabilización política.
Foto: AFP.
Una ola de ciberataques coordinados golpeó este fin de semana a la red de abastecimiento alimentario de Europa, con un impacto devastador en Francia y réplicas operativas en Bélgica y Países Bajos. Durante la noche del domingo, piratas informáticos lograron infiltrarse en los sistemas de control a distancia de las instalaciones frigoríficas de cientos de supermercados franceses, desencadenando un programa de deshielo rápido que arruinó enormes volúmenes de productos frescos y congelados.
Según reportaron medios como EFE y AFP, el modus operandi de los atacantes en territorio francés fue tan sofisticado como destructivo. Los hackers tomaron el control remoto de los sistemas de regulación térmica y alteraron bruscamente los parámetros, elevando las temperaturas de las cámaras frigoríficas y exhibidores hasta los 50 grados Celsius. Esta activación forzada no solo causó la pérdida total de la mercancía, sino que también provocó conatos de incendio en algunos establecimientos debido al sobrecalentamiento repentino de los equipos.
La magnitud del ataque encendió las alarmas de las autoridades nacionales y europeas, quienes ya advierten sobre la vulnerabilidad de la infraestructura crítica y el uso de la alimentación como un arma de desestabilización política, en un contexto donde las pérdidas ya se calculan en decenas de millones de euros.
El «apagón de frío» y el impacto en las sucursales
El alcance territorial del ataque abarcó a los principales jugadores del supermercadismo galo. Las propias empresas confirmaron que la ofensiva inutilizó las heladeras de al menos 300 tiendas de la cadena Intermarché/Netto, 80 sucursales de Carrefour, unas 30 de Monoprix, menos de un centenar pertenecientes a Coopérative U y «varias tiendas» del grupo E.Leclerc.
Dominique Schelcher, director general de Coopérative U, utilizó sus redes sociales para dimensionar el impacto del evento en el abastecimiento diario: «Atacar equipos esenciales para la conservación de productos frescos y el abastecimiento alimentario de los franceses es de una gravedad extrema y no tiene precedentes. Es inaceptable».
El daño económico y social fue catalogado como una verdadera «catástrofe» por Thierry Cotillard, presidente del grupo Les Mousquetaires (matriz de Intermarché). El directivo cifró el perjuicio financiero en «varias decenas de millones de euros a nivel nacional» y advirtió que el episodio expone un severo problema de vulnerabilidad que amenaza directamente la soberanía alimentaria del país.
Amenaza a la soberanía alimentaria y temor de desestabilización
Aunque hasta el momento no se ha adjudicado formalmente la autoría del ataque, Cotillard planteó dos hipótesis: un móvil estrictamente económico, donde los ciberdelincuentes busquen exigir un rescate a las corporaciones afectadas, o un objetivo mucho más oscuro de desestabilización política.
«Si Francia no está aprovisionada por sus supermercados, el pueblo tendría hambre y un pueblo con hambre va a la revolución. Sería una catástrofe», alertó el empresario, remarcando el peligro latente de que futuros hackeos apunten a las bases logísticas para paralizar por completo la cadena de suministro a nivel nacional.
Este vector del ataque puso en el centro de la escena a la empresa escandinava Danfoss, fabricante de los sistemas de refrigeración vulnerados. Frente a la apertura de la investigación, comenzó un fuerte cruce de responsabilidades. Desde Danfoss explicaron que los hackers lograron penetrar en equipos que ya se encuentran obsoletos. «La mayoría de las unidades afectadas son productos antiguos que llegaron al final de su vida útil y ya no reciben actualizaciones de software ni de seguridad», argumentó la compañía danesa, añadiendo que desde hace un mes venían recomendando a sus clientes migrar los sistemas heredados. Por su parte, los supermercados exigen que la Justicia determine si la responsabilidad recae en la proveedora o en la falta de actualización por parte de las tiendas.
Efecto dominó en Bélgica, Países Bajos y la respuesta europea
Mientras Francia lidiaba con la pérdida de alimentos, los supermercados de Bélgica y Países Bajos enfrentaron ataques de distinta naturaleza, centrados en el bloqueo de redes informáticas más que en el sabotaje de la cadena de frío. Los grupos Ahold Delhaize y Albert Heijn confirmaron haber sufrido un «incidente de ciberseguridad» que los obligó a desconectar proactivamente varios de sus sistemas para blindar la red. Si bien los establecimientos lograron mantener sus puertas abiertas, los servicios de entrega a domicilio debieron ser suspendidos temporalmente.
En Países Bajos, los clientes de Albert Heijn no pudieron acceder a los descuentos programados y el sistema de cajas de autocobro colapsó, dejando a los empleados imposibilitados de abrir las puertas de salida de los locales. Margaret Versteden-Van Duijn, consejera delegada de la cadena, advirtió sobre «un riesgo de estanterías vacías» debido a los bloqueos logísticos en los centros de distribución, particularmente en el sector de productos frescos.
Ante la gravedad del escenario, el Gobierno francés ordenó una investigación a gran escala que quedó en manos de la Fiscalía de París y fue delegada a la Oficina Anticibercriminalidad (OFAC). Las pesquisas buscarán establecer el perímetro exacto de los daños y peritar los incendios reportados. Paralelamente, se movilizó a la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información (ANSSI) para coordinar el soporte técnico tanto a nivel interno como con sus contrapartes europeas.
La alarma también resonó en Bruselas. El comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, condenó enérgicamente los ataques y exigió incrementar los niveles de vigilancia. En un mensaje contundente, Hansen sintetizó el temor de la región frente a estos sabotajes: «La instrumentalización de la alimentación se ha convertido en una realidad».
Una ola de ciberataques coordinados golpeó este fin de semana a la red de abastecimiento alimentario de Europa, con un impacto devastador en Francia y réplicas operativas en Bélgica y Países Bajos. Durante la noche del domingo, piratas informáticos lograron infiltrarse en los sistemas de control a distancia de las instalaciones frigoríficas de cientos de supermercados franceses, desencadenando un programa de deshielo rápido que arruinó enormes volúmenes de productos frescos y congelados.
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