El botín de 50 millones de dólares: los detalles de la traición que terminó con la captura de Maduro
Una fuente interna del chavismo habría entregado la ubicación del mandatario a cambio de 50 millones de dólares. Drones furtivos y agentes infiltrados desde agosto prepararon el terreno para el golpe final.
La captura de Nicolás Maduro no fue una casualidad del destino, sino el resultado de una operación quirúrgica que mezcló el espionaje de ciencia ficción con la vieja receta de la traición.
Según reveló The New York Times, la CIA logró romper el anillo de hierro del líder chavista gracias a un informante clave dentro de su propio gobierno que vendió las coordenadas exactas de su paradero.
El precio de la lealtad: 50 millones de dólares
Aunque el nombre del delator se guarda bajo siete llaves como secreto de Estado, todos los caminos conducen a la millonaria recompensa que ofrecía Washington. El incentivo de 50 millones de dólares del Departamento de Justicia habría sido suficiente para que un alto funcionario del entorno íntimo de Maduro decidiera colaborar con la inteligencia estadounidense.
Esta filtración fue el «tiro de gracia» para el esquema de seguridad de Caracas. El informante entregó los «puntos ciegos» de la custodia presidencial. La CIA conoció de antemano los protocolos de emergencia que Maduro activaba ante un posible ataque.
Espionaje invisible: drones furtivos sobre Venezuela
Mientras el informante operaba desde adentro, la CIA desplegó una flota de drones de última generación con capacidad furtiva. Estas naves mantuvieron un monitoreo ininterrumpido y «casi constante», validando cada dato que la fuente humana proporcionaba en tiempo real.
Pero el despliegue no fue solo aéreo. Desde agosto, equipos de agentes infiltrados operaron clandestinamente en suelo venezolano. Su misión fue estudiar el «patrón de vida» del mandatario: desde qué comía hasta a qué hora dormía, asegurando que no hubiera margen de error al momento del asalto.
De la orden de Trump a la ejecución de los comandos
La estrategia cambió de rumbo el otoño pasado, cuando el director de la CIA, John Ratcliffe, recibió luz verde de Donald Trump para una fase ofensiva. «Acciones más agresivas», fue la directiva que transformó la vigilancia en una misión de captura.
Cronología de un golpe anunciado:
- Agosto 2025: infiltración de agentes terrestres en Venezuela.
- Otoño 2025: autorización presidencial para la «operación ofensiva».
- Madrugada del sábado: tras meses de tenerlo localizado con precisión, los comandos de operaciones especiales del ejército estadounidense ejecutaron la extracción final.
Comentarios