Las razones detrás de la protesta estudiantil que crece en Francia

Miles de estudiantes franceses volvieron a las calles para reclamar mejores condiciones de aprendizaje. El deterioro educativo reavivó un malestar que se arrastra desde hace años.

Redacción

Por Redacción

Manifestantes sostienen una pancarta con una caricatura del presidente francés Emmanuel Macron. Foto: AFP

Manifestantes sostienen una pancarta con una caricatura del presidente francés Emmanuel Macron. Foto: AFP

Decenas de miles de estudiantes de liceo, acompañados por sus familias, docentes y sindicatos, volvieron a movilizarse en Francia para reclamar mejores condiciones de aprendizaje. El eje de las protestas es la situación de un sistema educativo que, según los manifestantes, acumula problemas de infraestructura, falta de docentes y dificultades para garantizar una enseñanza adecuada.

Las causas de la protesta estudiantil en Francia


La agencia AFP detalló que desde finales de septiembre, estudiantes de entre 15 y 18 años bloquearon cientos de establecimientos para denunciar la ausencia de reemplazos para profesores que no concurren, horarios sobrecargados y aulas deterioradas. A esto se sumó un problema cada vez más visible: las altas temperaturas dentro de las escuelas, que dejaron en evidencia edificios que no están preparados para enfrentar el calor extremo.

“Lo único que pedimos es poder trabajar y tener buenas condiciones de trabajo”, resumió Loan, una estudiante de último año, durante una marcha en Marsella. En Nantes, otra de las consignas sintetizó el reclamo: “Escuelas sin dinero, país sin futuro”.

El malestar no es nuevo. La preocupación por el acceso a la educación superior creció en los últimos años alrededor de Parcoursup, el sistema de admisión universitaria cuestionado por su falta de transparencia y por ser considerado elitista. A esto se agregaron los resultados de Francia en las pruebas PISA, que mostraron el nivel más bajo de los estudiantes desde 2000.

Según las autoridades, 256.000 personas participaron de las movilizaciones, mientras que los organizadores elevaron la cifra a 450.000. Las protestas fueron mayormente pacíficas, aunque se registraron enfrentamientos puntuales con las fuerzas de seguridad.

La violencia policial pasó así a ocupar parte del debate. El gobierno rechaza las acusaciones de “represión” y sostiene que no existen instrucciones políticas para contener las manifestaciones de manera violenta. Sin embargo, las denuncias por estudiantes heridos y las investigaciones abiertas contra agentes profundizaron la tensión.

El movimiento, además, adquirió dimensión política a menos de siete meses de las elecciones presidenciales, mientras el gobierno de Emmanuel Macron enfrenta cuestionamientos por su gestión de la crisis.


Decenas de miles de estudiantes de liceo, acompañados por sus familias, docentes y sindicatos, volvieron a movilizarse en Francia para reclamar mejores condiciones de aprendizaje. El eje de las protestas es la situación de un sistema educativo que, según los manifestantes, acumula problemas de infraestructura, falta de docentes y dificultades para garantizar una enseñanza adecuada.

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