Murió el adolescente que se baleó en la cabeza
La hipótesis principal es que jugaba a la ruleta rusa, pero la investigación sigue.
NEUQUÉN (AN)- La corta y violenta vida de un adolescente al que se atribuían varios delitos en el oeste neuquino terminó ayer al mediodía, cuando el electroencefalograma dictaminó su muerte cerebral. El domingo a la mañana se había pegado un tiro en la cabeza.
Para los investigadores todo indica que el adolescente de 17 años estaba jugando a la ruleta rusa o que cometió un error al manipular un revólver que sería calibre 22. Hay indicios de que así fue: la falta de desorden en la pequeña casilla escenario del hecho; la ausencia de testigos que mencionen a terceras personas; y la prueba de parafina en sus manos, que dio positiva.
Pero el arma aún no apareció, y por eso mantienen la cautela y prefieren no descartar por completo la hipótesis del homicidio.
El joven se hirió el domingo antes de las 11 de la mañana en una pequeña casilla de no más de 3 metros por 3 metros ubicada en la manzana G de la toma Altos del Neuquén.
Fuentes policiales y judiciales informaron a «Río Negro» que ocupaba esa precaria vivienda desde hacía una semana. «No es el dueño, al parecer se la había prestado un amigo», indicó uno de los investigadores.
Allí estaba con una joven que se identificó como su novia, también menor de edad. Ella es la única testigo y brindó un relato «coherente», según lo calificó una de las fuentes.
La chica declaró que estaban solos y que el adolescente manipulaba un arma de fuego «con tambor», es decir, un revólver. «Quizá jugaba a la ruleta rusa, quizá se confió, la cuestión es que apretó el gatillo», señaló el investigador. Lo hizo cuando tenía la boca del cañón apuntando a su parietal derecho. La bala atravesó todo el cráneo destrozando el cerebro y quedó alojada en el otro extremo de la cabeza, sin salir.
Unos vecinos lo cargaron en un auto y lo llevaron al hospital Horacio Heller, adonde ingresó alrededor de las 11 del domingo. Apenas lo vieron los médicos dispusieron su traslado al Castro Rendón.
Llegó en estado gravísimo. Los primeros estudios que se realizaron sirvieron para confirmar la trayectoria de la bala y certificar la ubicación del plomo.
Ayer a la mañana, informaron las fuentes, le hicieron un electroencefalograma que dio «inactividad cerebral». Siguiendo el protocolo para estos casos, seis horas después repitieron el estudio que dio el mismo resultado, y lo declararon muerto.
Hoy le harán la autopsia, y hasta anoche no se había dispuesto un operativo de ablación de sus órganos.
En cuanto al arma, los investigadores sospechan que alguien la hizo desaparecer sólo para no colaborar con la Policía.
A este joven le atribuían toda clase de hechos violentos en la zona de los barrios San Lorenzo y Gran Neuquén; algunas de esas versiones tenían ciertos visos de verosimilitud, otras sólo parecían destinadas al inexplicable propósito de demonizarlo.