“Necesidad de justicia”
¿Qué tan importante resulta la justicia en una sociedad? Ya, sin más trámite, debemos afirmar que la administración de justicia es indispensable para lograr la convivencia ciudadana.
¿Se puede acaso convivir sin justicia? No, por supuesto que no, y esto es así porque la convivencia exige la justicia, porque ésta tiene que ver con la ley y a su vez con la verdad.
La idea de justicia responde a que cada persona obtiene lo que le corresponde, lo que le pertenece o se merece. Es decir, es un “pacto social” que la mayoría de las personas del mundo decide respetar en pos de una vida armoniosa y civilizada.
La justicia resulta ser supra-personal, no está hecha a requerimiento de cada ciudadano, por eso es que tiene que ver con la convivencia, porque tiene que dirimir distintas relaciones de conflicto propias de la convivencia ciudadana.
La justicia tiene que ver con normas y con límites, porque si tenemos ambos, si tenemos leyes suprapersonales que no sólo impiden el abuso sino también la subordinación a un sector determinado, si además contamos con el ejercicio de una justicia que nos protege y nos ampara, todo esto no hace más que configurar un basamento firme mediante el cual una sociedad visualiza de una manera clara la existencia de derechos y obligaciones de cumplimiento para todos los ciudadanos. A partir de allí podemos decir que la justicia tiene que ver con sanción, y no debería cambiar las reglas “el asumir el delito o mostrar arrepentimiento”, que el ciudadano deberá dirimir en su propio fuero, más allá de lo respetable que pudiera ser el acto.
Immanuel Kant (filósofo muy reconocido que tiene que ver con la razón práctica) decía una cosa muy interesante: “El ser humano es un ser sociable particularmente insociable”, o sea que el hombre es un insociable que tiene que ser socializado. La justicia se encarga de que no sólo estemos regidos por la moral, sino por algo que está más allá y que claramente forma parte de lo que se llamó “el contrato social” y permite a partir de normas y límites, de mérito y castigo, una posibilidad de confiar, de tener proyectos y de fundar una comunidad. Una sociedad sin justicia no es sociedad, es un grupo de gente desamparada que posee una vivencia anárquica, temerosa, que genera violencia y fantasías persecutorias permanentes.
Juan Carlos Delgadillo
DNI 23.641.409
Juan Carlos Delgadillo
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