Néstor Golfredo Ghiberti, familia ferroviaria
La foto del lector
La familia Ghiberti conforma aquel conglomerado de familias que habitaron las colonias ferroviarias ubicadas
–a lo largo y ancho– de lo que hoy es el Parque Central. Nuestro homenajeado, don Néstor Golfredo Ghiberti, nació el 21 de enero de 1919 en 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires. Cuando cumplió con el servicio militar obligatorio se incorporó al ferrocarril, que en esos momentos era propiedad inglesa. Alrededor de 1943 fue enviado a Neuquén como aspirante y en calidad de préstamo por el término de 3 meses. Se alojó –como lo hacían todos los ferroviarios– en el Hotel Guillen (San Martín esquina Brown), que era uno de los pocos hospedajes que existían en aquel escaso poblado y estaba situado a pocos metros del galpón de máquinas. Según el relato que nos dio su hijo, “le bastaron esos pocos meses para enamorarse de este inhóspito y olvidado Neuquén”. En 1946 se casó con Vita María Mininno, hija de un artesano del calzado y “por si fuera poco anarquista”. La luna de miel la pasaron en la localidad de Darwin adonde vivieron por el término de un año en las colonias ferroviarias. En 1948 nació la primera hija, Liliana Noemí; en 1950 la segunda hija Nora Griselda y en 1953 su hijo Néstor Omar. Durante toda esa década del 50 ejerció su profesión en su localidad natal, hasta que a principios del 60 lo nombraron presidente de La Fraternidad, seccional 25 de Mayo, designación que le permitió participar de un congreso ferroviario en Ingeniero Jacobacci en 1963. Cuando regresó de esta reunión se enteró en la estación Bahía Blanca que existía la posibilidad de traslado a la seccional Neuquén por el término de dos años. Sin consultar a su familia, se inscribió como postulante y fue aceptado por Ferrocarriles. A su familia les pareció una locura, pero ya la decisión había sido tomada. En ese mismo año partieron a su nuevo destino. Al año siguiente en 1964 lo hicieron la esposa e hijos con la abuela materna Lucía Mininno. Este desarraigo significaba despedirse de su vecindario y familiares. Desde Plaza Constitución partieron hacia Neuquén, en el Andén N º 13. Eran las 13:50 en el inolvidable Coche Comedor del tren, en donde aparecieron las milanesas, los huevos duros, las gaseosas y el inevitable “tinto” para don Néstor Golfredo, dice su hijo. “Fueron 24 horas conociendo cosas nuevas. Por la mañana, le llamó mucho la atención el imponente Indio Comahue en Villa Regina, las chacras, la estación General Roca, Allen, Fernández Oro, Cipolletti, cruzar el puente ferroviario, ver a su izquierda el puente carretero y cruzar el río Neuquén y Limay”. Llegaron el 13 de marzo al mediodía, un día cálido y soleado, y caminaron hasta la nueva morada, la colonia ferroviaria B57, Mitre 340 –Mitre y Chubut–, hoy Pasaje Veteranos de Malvinas. En todos estos recuerdos y añoranzas deja traslucir el dolor de la despedida con sus vecinos, pero cuenta emocionado que acá hicieron nuevos y buenos vecinos: los Pedro, los Marcolini, los Malaspina, los Infante, los Vilo, los Torres, los Pachetti, los Campión, los Mariezcurrena, todos ferroviarios. Y en la vereda de enfrente tuvieron el placer de conocer a los Bonelli, los Ricobón, los Castro, los Varela, el armero Lafón, doña María Mafrici y los Varoli. Y no olvidamos la colonia de los solteros: B50, donde vivían el Pato Estafeta, Perico Rondeau y el rengo Gascue. “Siempre digo, y sin temor a equivocarme, que mi viejo no nos dejó una herencia monetaria importante, pero sí nos dejó el mejor legado que nos podría haber dejado, como es habernos traído a Neuquén”. Auténticas palabras de un habitante de la provincia eternamente agradecido a estas tierras que vio crecer con trabajo cotidiano de toda su familia.
Beatriz Carolina Chávez
DNI 6.251.256
Beatriz Carolina Chávez
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