Neuronas en espejo
Para el cerebro del ser humano, probablemente el estímulo más importante que debe procesar es el que provoca otro ser humano, simplemente con su presencia y la comunicación. Esto es así debido a la alta complejidad de cada estímulo que provoca la interrelación entre personas. La tomografía computada ha permitido evaluar las funciones del cerebro cuando esto sucede. Muchos autores describen este fenómeno como “lectura de la mente”. En la actualidad se define este concepto como “espejo neuronal”. Mediante el estudio de imágenes cerebrales se ha podido observar que este fenómeno involucra distintas áreas cerebrales. En 1996, los trabajos del equipo de Giacomo Rizzolatti, de la Universidad de Parma (Italia), en los que estudiaron el cerebro de monos, describen un curioso grupo de neuronas a las que denominó “en espejo”. Estas neuronas no sólo se encendían (o activaban) cuando el animal ejecutaba ciertos movimientos sino que, simplemente, con contemplar a otros hacerlo también lo hacían. Es decir, con solo mirar lo que realizaba el animal sus neuronas se activaban como si él mismo estuviese efectuando los movimientos. En un principio se pensó que simplemente se trataba de un sistema de imitación. A partir de esto las investigaciones continuaron a paso acelerado y, en el 2005, la revista de divulgación científica Science, publica nuevas funciones de estas neuronas específicas y magníficas: este sistema en espejo permitiría hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás individuos, como cuando el espejo nos devuelve nuestra propia imagen. Esto intenta explicar el porqué captamos de manera inmediata el significado de las acciones de los demás y comprendemos, casi sin darnos cuenta, sus intenciones y emociones. Las neuronas en espejo nos permiten explicar la imitación, el altruismo y el comportamiento social. Estas neuronas nos facilitan aprender del ejemplo de los demás, repetir acciones, sensaciones y las emociones de nuestros maestros y guías y por qué no de nuestros conciudadanos. Esto es de suma importancia en los ámbitos de educación y de la vida en comunidad. Por lo tanto se deberá cuidar nuestras acciones, porque en frente nuestro, quien nos mira, está reproduciendo nuestra imagen, como propias y probablemente sin notarlo, en forma automática. Sus neuronas en espejo se encuentran activas de acuerdo con nuestros actos. Esto generará en los “otros” miedo, simpatía, ira, felicidad, es decir una identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro. Por lo tanto busquemos que nuestros actos sólo generen sentimientos de construcción y no de destrucción u odio. No es lo mismo un comportamiento social adecuado que inadecuado. El “otro se adueñará de nuestros actos, muchas veces en forma inconsciente. (*) Médico especialista en Clínica Médica. Magíster en Enseñanzas de las Ciencias UNCo. UNLP
Carlos R. Navarro (*)