No me quiero resignar

Por Carta de lector

CIPOLLETTI

Me encuentro a días de recibirme de ingeniero y ocho de cada diez personas con las que hablo y les comento de mi próxima graduación me dicen: “Aprovechá tu edad y tu título y andate a otro país. Argentina no tiene futuro, vas a renegar toda tu vida”. Experimento una mezcla de sensaciones. Se combinan la incertidumbre con la frustración y la resignación, al mismo tiempo que no quiero soltar la ilusión, la fe y la esperanza.


Por momentos siento enojo porque no quiero que el interlocutor tenga razón en su expresión, pero al mismo tiempo sé que le sobran argumentos para sostener lo que está diciendo. Sobre todo, los testigos de los vaivenes y de la debacle sostenida.


Desconozco si la cantidad de emigraciones son tal como lo expresan los medios. Después de todo, son un número más. De lo que sí tengo certezas es que hoy y, desde hace décadas, no tenemos un norte. No sabemos hacia dónde vamos. Y que la única luz que se vislumbra al final del túnel parecería ser un tren que viene de frente. ¿Será posible evitar la colisión?


El que decide tirarse del tren –emigrante– para evitar el impacto, está en todo su derecho. Después de todo no deja de ser una víctima que ya no aguanta un choque más y se ve forzada a cambiar su rumbo, resignando muchas cosas.
Ahora, los que por una u otra razón decidimos quedarnos en el tren ¿qué hacemos? ¿Actuamos indiferentes, nos entregamos a manos de los maquinistas, e intentamos ubicarnos en el último vagón para que el golpe sea menos brusco? ¿Elegimos al maquinista menos malo para que conduzca? ¿O nos involucramos para buscar una solución?
Creo que esa frase de “fijate bien al momento de votar” hoy no tiene sentido. Parecería ser todo lo mismo. Todos los dirigentes parecen representar lo mismo.


Seguramente toda lucha sea importante, pero hasta donde sabemos, los recursos son finitos. Y es aquí donde algunas cuestiones se vuelven más relevantes o prioritarias que otras. ¿Tan difícil será acordar lineamientos básicos a largo plazo en educación, salud, producción, seguridad, etc.? ¿Qué tanto hay para debatir?


Que no nos impongan la agenda de afuera. Primero solucionemos los problemas estructurales. Espero que de una vez por todas “los maquinistas” que se alternan la conducción de nuestro tren se den cuenta que estamos yendo por el camino incorrecto. Y si no saben qué vía tomar, mejor apártense y dejen el lugar a aquellos que quieren, o queremos, involucrarnos sin vicios.


Nazareno Cocci Olea
DNI 37.771.031
(extracto de la carta enviada)


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