No te pierdas esta obra en la que compartís la mesa con los actores

“Parte de este mundo”, basado en textos de Raymond Carver y dirigido por Adrián Canale propone una puesta muy particular. Se presenta en Plottier, Roca y Neuquén.

Redacción

Por Redacción

Teatro

“Parte de este mundo”, dirigida por Adrián Canale, con cinco temporadas de aplausos, y más de doscientas funciones, llega este viernes a las 21:30 a El zaguán de Plottier, San Martín 239; el sábado 23 al Teatro de la Estación, 9 de julio 960, Roca, en funciones a las 21 y 23 horas; y el domingo a El arrimadero, Misiones 234, Neuquén, a las 9 de la noche.

Inspirada en textos de Raymond Carver, su particular puesta está tejida como una conversación sencilla, en la que público y actores comparten la mesa y el mismo espacio escénico. Con la premisa de compartir una reunión entre amigos, la presencia de la bebida y la comida es fundamental, generando comunión entre los presentes. Como otro atractivo a la puesta en escena , contará para las dos funciones del “Teatro de la estación”, con la participación de Soledad González, Laura Raiteri y María Robin, actrices roquenses invitadas, pertenecientes al grupo “Basta Flora”.

Así transitan cuentos como “La casa de Chef”, “Es usted médico”, “Tanta agua, tan cerca de casa”, “Intimidad” o “Bolsas” y poemas del escritor estadounidense fallecido a los cincuenta años, de cáncer de pulmón. Un autor que obliga al lector a revisar su cabeza, su historia, pasajes de su vida; algo de su relato siempre toca íntimamente y conmueve…

“Fue una tarea, para mí, interesantísima, pasar sus textos al drama escénico, para el cual no fueron pensados. En principio, lo más interesante fue sacar la pulpa, lo más intenso de cada cuento. Nosotros usamos alrededor de doce, de los cuales elegimos cinco en cada función. Tratamos de sintetizarlos, de reducirlos, de ir al núcleo del conflicto. Como criterio general optamos por los que tienen solo dos o tres personajes principales, para poder desarrollarlos en la representación teatral.

En los ensayos, luego de seleccionarlos, empezamos a improvisar el conflicto de a dos. El material de Carver toca cuestiones muy humanas con las uno podría sentirse identificado, separaciones, parejas en crisis, relaciones madre-hijo un poquitín conflictuadas, padre-hijo como en “Bolsas”. Entonces tomamos el núcleo y comenzamos con las improvisaciones, sobre una pequeña estructura dramática para poder narrarlo. En los ensayos, los más placenteros que pude haber hecho, nos juntábamos a comer con el grupo…

-Como en la puesta misma.

-Tal cual… Hacíamos una picadita, traíamos algunas bebidas y ahí iniciábamos la improvisación. Con la misma estructura que luego íbamos a utilizar en escena. Lo que decidí para la puesta en escena fue no armar una estructura fija. No escribimos un guión, en cada función elegimos los cuentos, lo cual es un riesgo artístico muy fuerte pero muy placentero también

-Así se mantiene vivo el relato.

-Todo el tiempo es nuevo, sí. Porque a pesar de acordar qué cuentos hacer, no sabemos en qué orden irán o qué poema va a decir cada uno. Por eso, durante la representación, los actores se van mirando, como en un juego de truco, pasándose señas y así surgen los poemas. Nunca sabemos qué pasa exactamente con el público porque se ríe muy cerca de nosotros, contesta a veces en voz baja, alguien puede lagrimear… Es tan cercano lo que pasa, tan emocionante, porque hablamos de una pareja que tiene hijos y se está separando, de un hombre que no le presta atención a su madre y ella se lo reclama, de cosas tan próximas a la gente. Eso es Carver, el relator de la cosa cotidiana, realista… Alguien con los ojos húmedos junto al actor, incide en la actuación. Nosotros decimos que es una ceremonia teatral y eso la mantiene vital. Es un material que todo el tiempo tiene vida.

Eduardo Rouillet

eduardorouillet@gmail.com


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