Nueve años de prisión por matar con un destornillador
Soria escuchó ayer la sentencia por asesinar a Sena.
Neuquén
Juan Pablo Sena tenía 26 años el 19 de octubre del año pasado, cuando fue asesinado de un certero puntazo dado con un destornillador. Ayer, a diez meses del crimen, un tribunal condenó por su muerte a Gastón Edgardo Soria (36) a la pena de 9 años de prisión.
El fallo fue unánime y los jueces Daniel Varessio, María Gagliano y Florencia Martini rechazaron de plano el planteo del defensor de Soria, Rubén Córdoba Escales, que pidió una pena de tres años por entender que con la lesión no quiso matarlo.
El fiscal de Delitos Violentos Maximiliano Breide Obeid había solicitado una pena mayor, de 10 años. Pero los jueces resolvieron que el crimen no fue premeditado, aunque sí le dieron la razón en que hubo una búsqueda previa de parte de Soria, que recién en la tercera ocasión en la que fue al encuentro se topó con Sena y terminó matándolo.
El crimen ocurrido en Lago Múster y Racedo, en el barrio Gran Neuquén Norte, estuvo signado por las drogas. Al punto que la misma madre de Sena enfatizó que “esto es culpa de la maldita droga”.
Es que Sena y Soria no se conocían ni tenían enemistades comunes. Sus vidas recién se cruzaron en la noche anterior al crimen cuando ambos coincidieron en el boliche El Mega. Allí hubo un intercambio y Sena se terminó quedando con el celular de Soria. Algunos dicen que como pago.
Ese celular era lo que Soria buscaba ese día pero Sena ya no lo tenía. El joven trató de calmarlo y hasta lo invitó a entrar a la casa en la que festejaban un cumpleaños.
“Compadre, me la mandé”, fue lo último que Sena dijo y amagó a abrazarlo a Soria. Pero fue ese momento en el que recibió el frío del metal, el destornillador en su estómago.
Agencia Neuquén
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