Nuevo apretón de tuerca a la banca española para calmar a los mercados

Por Redacción

El gobierno español presentará hoy una nueva reforma del sector bancario que debería aclarar la situación de su patrimonio inmobiliario problemático, con la esperanza de tranquilizar a los mercados dos días después de haber rescatado Bankia, el cuarto banco del país.

Haciendo caer la bolsa española a niveles de hace nueve años, los inversores dieron esta semana un mensaje claro: siguen sin creer en las cifras presentadas por los bancos españoles y temen que los activos inmobiliarios que acumularon durante la burbuja no valgan ya mucho.

Las entidades bancarias cargan con una losa de 184.000 millones de euros (unos 238.000 millones de dólares) de activos “problemáticos” por su valor incierto (créditos de dudoso reembolso, inmuebles confiscados en un mercado devaluado), es decir, un 60% de su cartera.

“La idea general es que la situación de los bancos es peor de lo que se creía”, dice Edward Hugh, economista independiente instalado en Barcelona, recordando que “todavía estamos lejos de conocer la verdadera envergadura de las pérdidas” causadas por el sector de la construcción.

Como consecuencia, el primer paso de la reforma será separar estos activos en los balances de los bancos y valorarlos correctamente, teniendo en cuenta la pésima situación del mercado inmobiliario español.

“Yo lo que quiero y lo que pretendemos es que para esas viviendas se fije su precio real, aunque pierdan dinero todos, los promotores y los bancos; se fije su precio real y se saquen a la venta”, explicó el lunes el jefe del gobierno conservador, Mariano Rajoy.

Lo que lleva al segundo paso de la reforma: “Habrá nuevas provisiones” que el sector bancario tendrá que efectuar para hacer frente a posibles pérdidas, indicó el ministerio de Economía.

Según la prensa, estas provisiones podrían alcanzar los 35.000 millones de euros, que se añadirían a los 53.800 millones ya impuestos al sector.

Esta reforma llega dos días después de una nueva intervención pública en un banco, la octava desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008 y la más importante hasta ahora. Esta vez se buscaba salvar Bankia, la mayor unión de cajas de ahorros y cuarto banco del país, además del más expuesto a los activos inmobiliarios problemáticos (31.800 millones de euros).

La operación consistió en transformar en capital los 4.465 millones de euros prestados en 2010 por el fondo de ayuda pública al sector financiero (FROB) al accionista mayoritario de Bankia, Banco Financiero y de Ahorros (BFA).

“Como resultado de esta conversión, el FROB será titular indirecto de un 45% del capital de Bankia, es decir, adquirirá su control”, precisó el ministerio de Economía.

Según la prensa española, será necesario agregar más fondos públicos hasta completar una ayuda de 7.000 millones a 10.000 millones de euros en total.

El banco debe ahora “presentar en el plazo más breve posible un plan reforzado de saneamiento que situará a BFA-Bankia en condiciones de afrontar con total garantía su futuro”, según el Banco de España.

Madrid, que ya ha prestado al sector bancario más de 15.000 millones de euros, rechazaba hasta ahora volver a rascarse el bolsillo, pero se vio forzado a ello ante las crecientes presiones del mercado.

El propio FMI había llamdo a España a ir más lejos en el saneamiento de los bancos para subsanar sus debilidades.

Al rebajar dos escalones la nota soberana el 26 de abril, Standard and Poor’s había evocado “una probabilidad creciente de que el gobierno de España necesite proveer apoyo fiscal al sector bancario”, temiendo que ello agrave el déficit público del país.

Rajoy asegura, por su parte, que no pondrá en riesgo sus objetivos presupuestarios. “Eso no va a afectar al déficit público”, que debe pasar del 8,51% del PIB en 2011 al 5,3% este año, aseguró. (AFP)