“Obsoletas y colapsadas”
CONTEXTO
La tragedia en la cárcel de Comayagua volvió a dejar al desnudo el calamitoso estado del sistema carcelario de Honduras. Eternamente acusado de ser una auténtica “universidad del crimen”, el sistema penitenciario hondureño es calificado por entidades de derechos humanos y organismos internacionales como Naciones Unidas de “obsoleto y colapsado”, sobre todo por la sobrepoblación de reclusos. Allí se encontraban 820 reclusos, cuando en realidad tiene capacidad para 250. A nivel nacional, el número de reclusos ronda las 12.500 personas, cuando las ocho cárceles que integran el sistema penitenciario hondureño, apenas tienen capacidad para 6.000, según señalan los responsables penitenciarios. Pero no sólo el número de presos hace que los presidios sean una verdadera olla de presión, sino que las instalaciones son obsoletas. La mayoría de las cárceles se encuentran en edificios que datan de principios del siglo XX. El control de las cárceles está bajo jurisdicción de la Policía Nacional, acusada de corrupción y de estar coludida con bandas criminales. Las temidas y bien organizadas pandillas juveniles, especialmente las conocidas como maras ‘Salvatrucha’ y ‘La 18’, se enfrentan entre sí y con el resto de reclusos conocidos como “paisas”, buscando el control de las cárceles. (DPA/AP)