“OMS, ‘con el agua al cuello’”
La Organización Mundial de la Salud (OMS) durante los últimos 60 años se ha visto sacudida por una lista interminable de escándalos internacionales por corrupción. Estos escándalos han girado siempre alrededor de la utilización internacional de productos tóxicos, nocivos o mortales para el ser humano. En esta lista brillan, por ejemplo, los productos que atentan contra la integridad física de la humanidad, por ejemplo el tabaco, el DDT, la dioxina, el DES, el asbesto o amianto, el PCB, los halo carbones, el TBT, el MTBE, la talidomina, etc. De manera sistemática y repetitiva, los comités científicos encargados de estos temas al interior de la Homs son tomados, bajo presiones de la industria norteamericana y europea, por funcionarios representantes de estas mismas empresas, fabricantes de estos productos tóxicos. El caso más flagrante es el del tabaquismo. Desde comienzos del siglo XX, los hospitales de todo el mundo se encontraban repletos de enfermedades asociadas al consumo del cigarrillo: carcinoma de pulmón, carcinoma de laringe, enfermedad vascular periférica, obstructiva, coronaria, ateroesclerosis, enfisema, bronquitis, etc. A pesar de las evidencias médicas al respecto, provenientes de todas partes del mundo, la OMS se negó durante décadas a tomar cartas en el asunto, esto con el fin de proteger intereses comerciales privados. Valga decir que esta situación persiste hasta nuestros días. Los comités científicos no son integrados por médicos neumólogos, sino abogados, administradores de empresas y comerciantes provenientes de industrias fabricantes. El último escándalo de corrupción de la OMS está relacionado con la telefonía celular y la internet inalámbrica. En medicina, se sabía desde los años 20 que la exposición del ser humano a campos electromagnéticos de radiofrecuencia o microondas es lesivo para la salud humana. La literatura médica soviética produjo literalmente toneladas y toneladas de evidencias médicas sobre los daños neurológicos, endocrinológicos, hematológicos, oftalmológicos, oncológicos, inmunológicos, genéticos, etc. asociados con la radiación con radiofrecuencias y microondas ambientales. La radiación de naciones enteras con campos electromagnéticos, provenientes de la telefonía celular y la internet inalámbrica wifi, ha desencadenado una epidemia médica internacional, que está poniendo muertos y más muertos en los cinco continentes alrededor de las torres y antenas de telefonía celular y wifi. Estamos en presencia del nuevo síndrome de electrosensibilidad química múltiple, producido por los efectos que causan las ondas emitidas por las antenas de telefonía móvil, wifi y sistemas inalámbricos de comunicación; denominado “la nueva plaga del siglo XXI”. Los efectos de este síndrome se enumeran desde simples dolores de cabeza, mareos, vértigos, hipertensión arterial, insomnio, fatiga crónica, fibromialgias, aceleración de células cancerígenas, etc., etc. Este último informe de la OMS, publicado recientemente, ha sido ocultado por esta organización mundial, desde el día 15 de setiembre del 2006, cuando dicha organización tuvo en su poder el resultado de 10 estudios científicos, realizados en varios países del mundo, de los cuales ocho dieron positivos, por lo tanto sí hay evidencias científicas sustanciales de que vivir cerca de una base de telefonía móvil, usar el celular pegado a la oreja más de un minuto y usar el sistema wifi producen efectos adversos para la salud humana. Lamentablemente, como en el caso del tabaco, han tenido que pasar varios años para que estas consecuencias comiencen a ser reconocidas y publicadas. Ello se ha debido a la presión científica internacional que logró que a la OMS le llegue el agua al cuello. Ángel N. Sturman, DNI 10.381.760 Roca
Ángel N. Sturman, DNI 10.381.760 Roca