Opinión: Boca y el regalo de Navidad para su gente
Antes de las Fiestas, el xeneize se metió en semis de la Libertadores.
Con la categórica victoria de anoche sobre Racing, al cual superó de principio a fin, Boca se metió en semifinales de la Libertadores, pero detrás del pase hay más que una simple clasificación.
Tras seis años de derrotas contra River, en marzo se quedó con una Superliga que el Millo tenía en la mano y que le arrebató en el final. Luego del regreso de fútbol tras el parate por la pandemia, el xeneize fue mermando su rendimiento y tuvo partidos muy flojos como contra Lanús, Talleres, Inter y Racing en la ida.
Tras haber sido superado en juego y en actitud en Avellaneda, Boca se jugó anoche su primera final de la era 2020/21. Y haberla ganado no le dio ningún título, sino que le abrió la llave para jugar otras »finales».
Es que los dirigidos por Miguel Ángel Russo tendrán partidos fundamentales. Vuelve a la acción el 27 contra Huracán en La Bombonera, el 2 de enero recibe a River (ambos por torneo local) y esa semana disputará la ida de semifinales con Santos.
Por cuestiones de calendario, River había resuelto esa ecuación una semana antes y con mucha holgura, en gran parte por el proceso de Marcelo Gallardo que lleva 6 años y donde cualquiera que entre al equipo, rinde.
Además, el azar jugó su partido. Así como en 2018 y 2019 le había tocado un cuadro algo más accesible en la Copa, esta vez la suerte respecto del clásico rival se invirtió y tuvo que jugar contra Inter en octavos y Racing en cuartos.
Los rivales tuvieron su virtud y mostraron las garras, porque Inter lo llevó a penales cuando había perdido los primeros 90′ en Brasil y La Academia le dio una muestra de carácter en el Cilindro.
Primero por errores ajenos (los penales de Inter) y anoche por virtudes propias (lo pasó por arriba a Racing), el xeneize mantuvo sus chances en las dos competencias antes de fin de año.
Después del partido en Avellaneda, los hinchas de Boca se manifestaron enojados por la actitud del equipo. Porque se puede jugar mal, pero el fanático de Boca no concibe que no haya una postura de lucha ante la adversidad.
Y con la victoria de anoche, sin ser ningún campeonato, el plantel de Boca se ganó el derecho a jugar más »finales». Todavía no hay ninguna copa en »final» en el sentido semántico, pero con el triunfo sobre Racing, los jugadores y el cuerpo técnico se identifican un poco más con su gente.
Utilizó la actitud para tener una postura dominante y le enrostró su fútbol a un rival que una semana atrás lo había superado en los dos planos. De alguna forma, Boca como equipo interpretó lo que su gente le pedía: que fuera aquel que se juega una final todos los días.
Porque, en definitiva, eso es Boca, jugarse una final todos los días.
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