Inflación, salarios e ingresos de los hogares
Por ECOLATINA *
La inflación se aceleró notablemente en 2022: acumuló cerca de 80% hasta octubre, número no visto en treinta años. Una economía con alta inflación tiende a ser más nociva para los sectores de menores ingresos, a diferencia de los deciles más altos, que pueden ahorrar una mayor proporción y cubrirse, al menos en parte, del avance en los precios.
De todas formas, existen algunos rasgos de la coyuntura que pueden alterar esta dinámica. Por un lado, dado que la composición de la canasta de consumo difiere entre los hogares de mayor y menor ingreso, la inflación puede tornarse más o menos regresiva de lo que ya es. Los sectores de menores recursos se ven más afectados por la dinámica de los precios de alimentos, bebidas, vestimenta y servicios públicos que el resto de la sociedad, en tanto destinan una mayor porción de su ingreso a satisfacer estos consumos básicos. En cambio, las familias de los deciles más altos de la distribución del ingreso gastan más en artículos para el hogar, educación, salud y esparcimiento.
El hecho que la inflación afecte de forma dispar a distintos grupos de la sociedad no sería un problema si los ingresos de cada uno de ellos se movieran en concordancia con la misma. Ahora bien, los ingresos laborales y no laborales tampoco tienden a evolucionar de igual manera entre sí, ya que las modalidades de empleo son heterogéneas para cada decil de ingresos de la población, al tiempo que las transferencias por parte del Estado pueden variar en el tiempo.
En suma, tanto la dinámica de la suba de precios como las variaciones en los ingresos reales totales (laborales y no laborales) suele ser disímil a lo largo de la pirámide de ingresos, impactando en distinta medida sobre los distintos estratos socioeconómicos.
Proyecciones
De cara a 2023 prevemos que se profundice la tendencia que se viene observando este año, en la cual los sectores formales amparados por paritarias seguirían encontrándose en una mejor posición salarial que los trabajadores informales ante la posibilidad de ir ajustando sus ingresos más en línea con la inflación. Asimismo, producto de la sequía y de un precio de la carne vacuna que podría comenzar a revertir su rezago en los primeros meses del año que viene, los riesgos para los hogares de menores ingresos sobre un aumento de los alimentos por encima del promedio siguen latentes.
Si bien esta tendencia podría verse morigerada parcialmente por la puesta en marcha del programa “Precios Justos”-con mayor incidencia en el consumo masivo, y especialmente en alimentos procesados-, esperamos que se mantengan las demandas sociales por ingresos que el mercado laboral no llega a solventar y que persista el efecto “trabajador adicional” frente a una inflación que continuará en registros elevados.
En este marco, el principal desafío para el Gobierno en el año electoral pasará por administrar las presiones para otorgar seguir otorgando transferencias a los sectores más vulnerables frente al compromiso de reducción del déficit fiscal primario en el marco del acuerdo con el FMI. Sumado a esto, el efecto “trabajador adicional” tiene un límite: la cantidad de integrantes del núcleo familiar que pueden incorporarse al mercado de trabajo se va reduciendo.
*Consultora económica. Fragmento del último estudio.