Los abuelos enriquecen la vida de los niños y ayudan a su bienestar psicológico




Mabel A. Cambero*


En Argentina se celebra el día de los abuelos, por lo que resulta útil reflexionar sobre un rol que cobra cada vez más importancia en las sociedades modernas.


Los abuelos cumplen un rol fundamental en el crecimiento de los nietos. Foto archivo.

Abuelidad es un concepto acuñado por la médica psiquiatra y psicoanalista argentina Paulina Redler en 1980 para denominar a la relación y función de los abuelos con respecto a los nietos, y los efectos psicológicos del vínculo, esto es, la relación intrapsíquica entre ambos.

En Argentina se celebra el día de los abuelos el 26 de julio, desde entonces. Veamos un poquito que sucede con la abuelidad.

La abuelidad remite a un vínculo determinado con conflictivas específicas y con un proceso de desarrollo, al que la dra. Redler denomina “crisis de la abuelidad”. Los abuelos tienen la oportunidad de resolver esta crisis o duelo del desarrollo, en parte gracias al hecho de poder ayudar a los nietos a superar similares conflictos con la generación intermedia, sus papás.

La importancia que está adquiriendo el rol de abuelo/a en la actualidad está determinado por cambios en la sociedad, debido a la mayor longevidad conseguida en las últimas décadas.

El otro duelo significativo, “el cuerpo perdido”, puede muy bien ser afrontado cuando hay demandas reales de atención y cuidado, ya que hoy día se puede ser abuelo muchos más años y con mejor salud, lo que da lugar a una mayor relación y coexistencia entre las generaciones.

La condición de abuelidad se adquiere sin buscarla, a diferencia de la de paternidad y es recibida con agrado por la mayoría llegando a ser uno de los acontecimientos más importantes en la vida de las personas; sin embargo, si esta etapa llega con responsabilidades que tienen que ver con el cuidado y la educación de los nietos (que correspondería a los padres) y además de manera obligatoria, puede ser poco gratificante.

Desde el punto de visto del abuelo/a, el nieto/a representa una continuidad de su nombre y su familia. El rol de abuelo/a determina una relación funcional cuando actúa como cuidador de su/s nieto/s en el momento en que sus padres no puedan, y van a tener o van a poder gozar de una relación distinta con sus nietos, en la actualidad esa figura tierna de abuelos dedicados y cuidadores puede variar, los avances en la medicina como dije antes, ha ofrecido más calidad de vida a los adultos mayores; lo que hace que éstos continúen con trabajos o tareas con la vitalidad que antes se aplicaba a los más jóvenes, se va modificando así la función, pueden ser más compañeros de andadas que frágiles y lentos abuelitos que sólo permanecen sentados, esta nueva franja etaria está por definirse…

Los abuelos, más allá del papel afectivo y funcional que cumplen, son importantes para el crecimiento, la educación, la objetividad y tienen la función de transmisores de la historia y la cultura familiar, lo que resulta gratificante para los nietos y contribuye a conformar su identidad personal y familiar. También son fundamentales por el sólo hecho de ser unas figuras constantes a su lado con una edad biológica diferente y con unas formas de trato muy distintas: ir a casa del abuelo/a puede ser algo divertido y diferente de lo cotidiano.

A muchos niños les encanta estar con sus abuelos por diferentes razones: algunos porque a su lado no existen tantas órdenes ni obligaciones, hacer cosas distintas y realizar actividades que hacen que se sientan más libres. Obviamente todo depende de la forma de ser de los abuelos/as.

Por lo general las familias en las que se pueden incluir los abuelos se ven enriquecidas con el encuentro intergeneracional que se da en su casa. Cuando estas relaciones no son conflictivas suponen intercambio, enriquecimiento y satisfacción, pues las generaciones se necesitan y crean lazos de interdependencia.

Por otro lado, la condición de abuelidad no transforma a la persona, pero según como se viva puede hacerle sentir una placentera expansión vital ya que se está integrando el presente, el pasado y el futuro: la vida y la muerte. En este sentido se produce la ambivalencia de sentir que se ha vencido a la propia muerte a través de la descendencia, a la vez que el nieto le hace consciente de su vejez; esto le permite ubicarse en su identidad de abuelo. Por tanto, la abuelidad en si es una relación no sólo del abuelo con sus nietos, sino también de este consigo mismo y con todos los demás miembros del grupo familiar y social.

El proceso de abuelización es muy importante, el debut como abuelo/a es un hito en el desarrollo personal, familiar y generacional. A través de los genes trasciende la propia descendencia perpetuándose las características personales. El nacimiento del primer nieto/a tiene mucho impacto y significación psicológica, especialmente en la mujer, en quien suele coincidir el fin de la fertilidad con el momento enriquecedor de una nueva vida. Es un proceso complejo y multivariado, en el que la relación con el pequeño/a se va construyendo, a lo largo del tiempo, a través de las emociones y experiencias, sobre la base de varios factores: biológicos, psicológicos y socioeconómicos. Este proceso puede comenzar, por ejemplo, con el deseo, la fantasía y la experiencia de la llegada de un nieto cuando el hijo/a se va de casa o forma pareja. Buscando generalmente una compensación por la ausencia del descendiente que se va; que se aleja, no sólo de la casa, sino que forma su propia vida.

La abuelidad constituye, en resumen, una función de indudable valor en la vida familiar. No tener abuelos o no tener ningún contacto con ellos representa un empobrecimiento en la vida de los/as niño/as, y para los abuelos la pérdida de un factor importante de bienestar psicológico.

.*Psicoanalista especialista en niñez y adolescencia Coordinadora del equipo de Orientación laboral y Vocacional y de los talleres de reflexión para adultos mayores ( Centro Liberman APdeBA)


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