Nuestras primeras legisladoras nacionales

Por Armando Mario Marquez*

El 25 de abril de 1952 ocurrió en nuestro país un hecho político institucional inédito hasta ese momento, cual el ingreso de legisladoras mujeres en el Congreso Nacional. Veamos.

Con motivo de la sanción de la ley número 13.010 del 9 de setiembre de 1947 (B.O. 15877 del 27 de septiembre de 1947) “de Derechos Políticos de la Mujer” -también llamada “Ley Eva Perón”-, nuestras mujeres adquirieron en plenitud sus derechos de esa naturaleza, los que las habilitaba a elegir y a ser elegidas.

Ello recién pudo materializarse en la jornada cívica del 11 de noviembre de 1951 destinada a que el pueblo de la Nación votara autoridades nacionales, según el siguiente detalle:75 diputados y 15 senadores, con mandato entre el 25 de abril de 1952 al 30 de abril de 1955 y 74 diputados y 15 senadores con mandato entre el 25 de abril de 1952 y el 30 de abril de 1958, siendo propio de aclaración que estos últimos no alcanzaron a completar su mandato en virtud del quiebre institucional de septiembre de 1955, y que en la misma oportunidad se eligieron 11 delegados territoriales, con iguales mandatos intermedios.

En tales elecciones de noviembre de 1951 nuestras compatriotas -entre ellas mi madre, mis abuelas y mis tías- concurrieron entusiastas a las urnas: los datos hablan por si solos ya que votaron tres millones ochocientas dieciséis mil seiscientos cincuenta y cuatro (3.816.654) mujeres, a resultas del acto eleccionario ingresaron al Congreso de la Nación veintitrés (23) diputadas y seis (6) senadoras.

Llegado el ansiado 25 de abril de 1952 accedieron a sus bancas las señoras diputadas Delia Degliuomini de Parodi (Capital Federal), Ana Carmen Macri (Capital Federal), Judith Élida Acuña (Corrientes), Seferina del Carmen Rodríguez de Copa (Salta), Generosa Aguilar de Medina (Salta), Magdalena Álvarez de Seminario (Buenos Aires), María Elena Casuccio (Buenos Aires), Francisca Ana Flores (Buenos Aires), Zulema Noemí Pracánico (Buenos Aires), Celina Rodríguez (Buenos Aires), Carmen Salaber (Buenos Aires), Celfa Argumedo de Pedroza (Mendoza), Josefina Biondi (Santa Fe), Isabel Torterola de Roselli (Santa Fe), Josefa Brigada de Gómez (Santa fe), María Caviglia de Boeykens (Entre Ríos), Angélica Esperanza Dacunda (Corrientes), Juana Alicia Espejo de Ramos (Capital Federal), Dora Matilde Gaeta de Iturbe (Capital Federal), Dominga Isidora Ortiz de Sosa Vivas (Santiago del Estero), Mafalda Piovano de Castro (Santiago del Estero), María Urbelina Tejada (San Juan) y Otilia Villa Maciel de Como (Tucumán), todas ellas del partido peronista y las señoras senadoras María Rosa Calviño de Gómez (Capital Federal), Elvira Rodríguez Leonardi (Córdoba), Hilda Nélida Castañeira (Santa fe), Juana Larrauri (Entre ríos), Hilda Leonor Pineda de Molins (Buenos Aires) y Elena Di Girolamo (Corrientes) también todas ellas del Partido Peronista.

Aclaro que cuando menciono Capital Federal lo hago en inteligencia que era la denominación y sistema que tenía en ese momento -y hasta la reforma practicada en 1994 a nuestra Constitución Nacional- la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Fue esa la llave que posibilitó el ingreso de las mujeres a la vida política argentina, al ámbito legislativo, en este primer momento de nuestra historia político institucional, para, paulatinamente, hacerse una constante en los restantes poderes del estado, no solo en el campo nacional, sino también provincial y municipal.

Como suelo señalarlo, que nuestra vívida memoria evoque su respetuoso recuerdo.

*Miembro de número de la Junta de Estudios Históricos del Neuquén. Presidente del Centro de Estudios Constitucionales del Comahue.


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