Un nuevo invento argentino: el campeón retroactivo
La seguridad jurídica no es un tecnicismo reservado a los procesalistas: es un principio básico de convivencia. Significa, ni más ni menos, que las reglas valen antes del juego, no después.
En la patria futbolera ya nada sorprende: descensos anulados, torneos inventados, clasificaciones sospechadas, penales inconcebibles y copas que aparecen y desaparecen como arte de magia.
Pero hay un límite que, al menos en teoría, no se había cruzado hasta el momento, por inimaginable , hasta que un buen día a los popes de la AFA se les ocurrió. Esto, es el de decretar campeones cuando el campeonato ya terminó.
Es que el fútbol argentum, es así de creativo, capaz de crear a un campeón de escritorio para que media ciudad de Rosario festeje, ya no tras un gol o una final en una cancha, sino después de la firma de un papel en una oficina.
Así Rosario Central —equipo de gran año, competitivo y con la cuota emocional del regreso de Di María— fue declarado Campeón de Liga 2025 gracias a una modificación reglamentaria aprobada después de concluida la temporada.
La AFA argumentó que se trata de un premio a la regularidad anual y que no genera plazas extra para copas internacionales.
Pero eso no despeja el punto medular: el título no existía en el reglamento vigente. Se creó una categoría competitiva a posteriori, y luego se la aplicó retroactivamente. Como si un juez, después de un juicio, decidiera cambiar la ley para que coincida con el fallo.
En derecho —y también en el deporte— eso se llama inseguridad jurídica.
Y cuando los hechos se ajustan, según las necesidades del momento, el daño no es sólo deportivo, es institucional.
Porque la seguridad jurídica no es un tecnicismo reservado a los procesalistas: es un principio básico de convivencia. Significa, ni más ni menos, que las reglas valen antes del juego, no después. Que el tablero no se acomoda cuando conviene, siendo ello necesario para que todos tengan la misma previsibilidad e igualdad de trato.
La ironía mayor es que la propia AFA, creadora de este título retroactivo, aclara que es una coronación simbólica.
Rosario Central por supuesto que no tiene la culpa. Hizo lo que debía: ganó partidos, sumó puntos y construyó un año memorable. El plantel celebró, como lo haría cualquier equipo ante un reconocimiento oficial.
Un reglamento que se modifica en noviembre para premiar lo ocurrido desde enero instala un precedente peligroso, que en el derecho tiene un nombre ominoso: legislar ex post facto.
Algo que, en cualquier República, está prohibido. por razones obvias, si las normas cambian después de los hechos, ya no hay reglas, hay discrecionalidad.
En nuestro fútbol, sin embargo, algunas mesas directivas – con la excepción de Estudiantes que se mostró en disconformidad- parecen tener el poder de dictar sentencias con efecto retroactivo, siempre que políticamente claro está, rinda frutos.
Los dirigentes pueden pensar que crearon una figura novedosa, un “campeón a la regularidad”. Pero lo que desaprensivamente generaron, es un problema de legitimidad.
En un país que discute la inseguridad jurídica en casi todos los planos, el fútbol que debiera ser un refugio de reglas simples y previsibles— termina envuelto en el mismo vicio: normas moldeables según la conveniencia del momento.
Porque en el derecho, en la vida y en el fútbol, hay un principio que no admite gambetas: si el resultado define la norma, no hay campeonato que valga.
*Abogado. Prof. Nac. de Educación Física. Docente Universitario. angrimanmarcelo@gmail.com
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