Papelón del cohete debilita a líder norcoreano

El fracaso podría afectar el equilibrio interno y generó una condena global.

Por Redacción

AP

El lanzamiento de un satélite que Corea del Norte había proclamado como emblema de orgullo nacional fracasó cuando el cohete se desintegró sobre el Mar Amarillo. Además del bochorno que generó fisuras internas, el incidente le valió al gobierno comunista la condena de una serie de naciones que consideraron el intento como una prueba encubierta de tecnología misilística. Algunos expertos temen que ahora el régimen intente una “demostración de fuerza” que podrìa ser una explosión nuclear El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas deploró el lanzamiento, y señaló que éste infringe dos resoluciones de ese grupo. EE.UU., Corea del Sur, Japón e incluso su aliado Rusia condenaron el hecho. En una medida inusual, Pyongyang admitió que el cohete no pudo lanzar el satélite, pero en cambio lanzó su habitual propaganda desmesurada en elogio de la familia gobernante. El número uno norcoreano Kim Jong-Un fue largamente aclamado por decenas de miles de personas reunidas en Pyongyang para la inauguración de las estatuas de su padre y su abuelo, apenas horas después del estallido del cohete Unha-3. A los gritos de “Manse” (”Larga vida”), la muchedumbre saludó al menos diez veces al joven dirigente, de menos de 30 años, nombrado en las más altas funciones del Partido del Trabajo de Corea y del ejército y que desde ayer es presidente de la poderosa Comisión de Defensa . Estados Unidos y Corea del Sur anunciaron tamprano que el lanzamiento matutino había fallado minutos después que el cohete partió desde la costa oeste. Corea del Norte lo admitió unas cuatro horas después por la televisión estatal diciendo que el satélite no había entrado en órbita. Corea del Norte había caracterizado el lanzamiento como un logro científico y un homenaje al fundador de la nación, el ya fallecido Kim Il Sung. Lo efectuó pese a que varios mandatarios mundiales amenazaron tomar acciones en el Consejo de Seguridad contra una violación de las resoluciones que prohíben a Corea del Norte desarrollar programas nucleares y misilísticos. La destrucción del cohete sugiere que el Norte todavía no domina la tecnología necesaria para producir misiles de largo alcance . Y también constituye un revés para el gobierno del nuevo líder Kim Jong Un, que había promovido el satélite como muestra de poderío pese a las penurias económicas de la nación. Kim está consolidando su poder tras la muerte de su padre hace cuatro meses. Christopher Hill, antiguo jefe negociador estadounidense con Corea del Norte señaló a la BBC que “un motivo de preocupación está en que cuanto mayores son los problemas internos de Corea del Norte, sus autoridades tienden a encarar a otros países y adoptar una deriva ultranacionalista dijo . “Cuando les pasa algo así suelen ir a ‘doble o nada’ y por eso hay tantos que prevén que se viene una prueba nuclear”. (AP/BBC/DPA)