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¿Para qué sirven las PASO?

La politóloga María Page estudia el efecto de las primarias obligatorias desde 2011. Dice que aunque la democratización de los partidos fue limitada, ayudó a construir alianzas más estables y competitivas, ofreció a los votantes opciones acotadas y comprensibles y estimuló la participación electoral, entre otros.

Los meses previos hubo una polémica sobre las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO): se dijo que son una encuesta cara y que no tienen utilidad porque los partidos presentan listas únicas. El gobierno amagó suspenderlas y otros proponen reformarlas. Al respecto, “Debates” consultó a la politóloga María Page, investigadora asociada de Instituciones Políticas y del Observatorio Electoral del Cippec que ha estudiado la aplicación del sistema desde el 2011.

María Page, politóloga e investigadora del Cippec.

Pregunta-¿Qué encontró en sus estudios sobre las PASO?

Respuesta:-No defendemos las PASO, pero es una política pública que intentó fortalecer las instituciones electorales. Por eso, hay que analizarla por los objetivos que planteaba. Decir que por que no hubo competencia las PASO son inútiles es una simplificación muy pobre. Lo que pasaba en 2011 y sigue pasando es que en nuestro sistema político tenemos 750 partidos que pueden competir en elecciones nacionales, algo que no pasa en otros países de la región. Después del 2001 el sistema de partidos estaba fragmentado, astillado, y la idea de la reforma fue tratar de darles mecanismos para que puedan agregar, formar frentes y cumplir mejor su tarea de representar intereses variados dentro del sistema democrático. Eso no sucede, el sistema está muy debilitado y esta ley es como el yeso o muleta que usa alguien que se quebró: ayuda a recomponer. A la luz de esa idea evaluamos a las PASO y tratamos de ver qué efecto tuvieron en el comportamiento de los partidos y los votantes.

P- ¿Cuáles fueron los más destacados?

R- El primer patrón se destaca a menudo y no es el más positivo: los partidos han resistido la idea de que el proceso de selección de candidatos pase a ser parte del proceso electoral nacional y siempre que pueden prefieren llevar una sola lista, sin competencia interna. Las identidades partidarias hoy no sirven mucho para disciplinar, coordinar y contener. Con todo, hay ejemplos notables que indican que la competencia interna les permitió formar frentes exitosos que de otra manera no se hubieran dado. Cambiemos es el ejemplo más claro: en el 2015 hubiera sido muy difícil que el radicalismo, un partido nacional con representantes en las provincias, gobernadores, diputados y senadores hubiera aceptado el lugar que le tocó en la alianza si no hubiera estado la primaria de por medio (N. de la R.: Macri se impuso a Sanz y Carrió en las PASO 2015) y lo que hizo fue medir el caudal electoral que aportaba cada fuerza. Otro ejemplo es la izquierda, que mantiene un frente (el FIT) desde las PASO 2011 y que produjo una renovación de liderazgo, cuando Del Caño le gana la interna a Altamira.

El sistema de primarias le sirve más a la oposición porque en general las oposiciones no tienen un jefe claro, a diferencia del oficialismo que tiene al que gobierna.

Maria Page, politóloga

P-¿Y en las provincias?

R-Tenemos ejemplos de primarias que definieron la suerte de varias fuerzas. En Santa Fe el peronismo, que en 2015 fue dividido en las elecciones a gobernador, ahora fue a las PASO y eso les permitió a las facciones dirimir diferencias, unir fuerzas y recuperar un distrito esquivo. Las PASO son un recurso interesante para formar frentes electoralmente potentes en un contexto de partidos debilitados. Y vemos efectos indirectos.

P-¿Cuáles serían?

R-Hay una depuración de la oferta electoral. La primaria te obliga a estabilizar frentes electorales con bastante antelación al comicio general. Si tenemos en cuenta la fluidez que tuvieron las alianzas electorales este año, si no hubieran estado las primarias probablemente no nos hubiéramos enterado cuáles eran los espacios y quiénes eran sus candidatos hasta muy cerca de la elección presidencial. Fue la fecha de las primarias la que obligó a definir la oferta con antelación. La otra es el umbral electoral, el piso mínimo de votos (1,5%) para pasar a la general, que genera una reducción de las listas que van a la general por varios motivos: algunos se unen antes o para pasar ese umbral, como el FIT; después muchas listas no llegan a la general. Entonces al votante le llega una oferta más realista y clara de quiénes competirán, sabe que tienen un mínimo caudal electoral. Las fuerzas que se inscriben con intereses distintos a los de ganar quedan eliminadas. Cuando son menos fuerzas, los votantes tienen más claro quién es quién y cuáles son las posiciones de cada uno y sobre todo quién tiene posibilidad real de ganar. Hay distritos donde hay hasta 50 boletas nacionales, más las formas en cómo se unen con las fuerzas provinciales. Entonces si hay 15 boletas presidenciales, muchas no representan nada, ni en términos de alternativa ni de votos. Las que pasaron la primaria algún apoyo tienen porque lograron pasar ese umbral.

P- Ha fomentado la participación?

R- Que el votante tenga más información en cada elección implicó que ha habido más gente que vota en forma afirmativa y participa más de la elección. Siempre hay más participación en las generales que en las PASO. Pero además desde el 2009 hay una leve recuperación de la participación en cada elección, tanto en las generales como en las legislativas. Pareciera que cuando el votante entiende más lo que está en juego participa más, ya sea para apoyar al que le gusta o para impedir que alguien que no le gusta gane. Es un voto más realista, en función de lo que hay y de lo que uno quiere. Y hemos visto que también beneficia más a la oposición que al oficialismo.

P-¿Cómo es esto?

R-Porque en general las oposiciones no tienen un jefe claro, a diferencia del oficialismo que tiene al que gobierna. Donde no hay un jefe es más difícil organizarse. El que gobierna organiza la lista, decide candidatos… a la oposición le cuesta más. Por ejemplo, en Cambiemos quedó clarísimo cómo la PASO le ayudó a la oposición en el 2015 no solo a ordenarse sino a sus dirigentes a legitimarse frente a sus propios partidos, como le ocurrió a Sanz con el radicalismo. No sé si lo hubiera podido hacer sin este mecanismo. Es más fácil repartir los espacios.

P-Algunos apuntan al costo, que es una encuesta cara…

R-Lo que contuvieron las PASO es el crecimiento exponencial de las listas partidos y candidaturas que se vino registrando entre 2001 y 2011. Ibas al cuarto oscuro y había 30 listas de candidatos a diputado. Los que hoy no se anotan en las PASO se anotarían en las generales, donde hay muchísimos más subsidios que en las primarias. Lo que no explican los que quieren sacar las PASO es qué sugieren en su lugar. Les tengo una noticia: la democracia es cara, tiene costos.

P: Si sacamos esa muleta al sistema político, qué ponemos…

R. Exacto. En esta elección se ve claro que el debilitamiento de los partidos no es tan fácil de revertir. Hay conciencia de que se tienen que estabilizar las identidades políticas para que haya acuerdos de mediano plazo y a todos los niveles (nacional, provincial, municipal) , se necesita alguna institucionalidad que permita anticipar lo que el otro va a hacer, que no sea todo siempre impredecible.

P: ¿ Qué reformas posibles hay al sistema?

R: Habría que reformar el régimen de Partido Políticos y la regulación de alianzas, algo muy difícil porque los partidos se han acostumbrado a la poca regulación. Hoy un partido nacional puede hacer alianzas con otros nacionales o provinciales para una elección presidencial y después los partidos de distrito que forman esa misma fuerza nacional pueden hacer lo que quieran. Y lo hacen. Arriba de la pirámide está el gobernador o el intendente que para sumar arma colectoras, lemas o listas espejos y abajo queda la destrucción del sistema de partidos, porque en el corto plazo es más negocio tener una colectora que ponerme a pelear una lista en un partido o alianza. Se retroalimenta la debilidad de un sistema de partidos, que ya esta golpeado. El círculo se vuelve vicioso.


Los perjuicios de la fragmentación política

La politóloga María Page advierte que la fragmentación política creciente puede ser un problema para la legitimidad del sistema democrático en general.

“No se dimensiona la cantidad de perjuicios que genera al gobierno y la administración del país la desintegración del sistema de partidos. Que los partidos no puedan organizarse electoralmente redunda en que llegan al Congreso donde hay una multiplicidad de bloques y al Ejecutivo le cuesta mucho conseguir un respaldo consistente para su agenda legislativa y a la oposición se le hace muy difícil controlar al gobierno. En esta multiplicidad de partidos y bloques consume mucha energía política y recursos”, señala.

Y pone como ejemplo el caso de Brasil, donde debido a la fragmentación partidaria “mucha de la energía política que debiera usarse para formular decisiones, para coordinar políticas, se pierde en negociaciones interminables para conseguir los votos, porque nunca se sabe claramente cuál es el contingente del oficialismo y cuál el de la oposición. Y desde el lado de la gente la rendición de cuentas electorales, de los candidatos y políticos a sus votantes, con esa multiplicidad de fuerzas y partidos es casi imposible. Es muy difícil responsabilizar a alguien por determinadas políticas o decisiones y eso sin dudas erosiona y deslegitima a las instituciones de la democracia”, explica.


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