Partido aburrido y final abierto

Redacción

Por Redacción

NEUQUEN (AN).- Mucho frío, una cancha espantosa y pocas ideas. No, no es el título de una película clase B, es lo que se vio ayer en José Rosa y Perito Moreno.El empate en cero entre Independiente y Villa Iris aburrió a todos y dejó la semifinal abierta. De entrada, el “rojo” se organizó mas rápido y tuvo las situaciones más claras, pero la falta de precisión de sus delanteros impidió que los dirigidos por Gustavo Coronel se pusieran en ventaja. Lo tuvo Juan Sánchez, solo, abajo del arco, pero le dio con el “techo” de la cabeza y la pelota se fue por arriba. Después llegó la oportunidad para Emilio Lasaga, quien también falló. Lentamente, el “villero” comenzó a afirmarse en el terreno y equilibró el encuentro. Sin tener situaciones claras se las ingenió para tranquilizar el ritmo del partido y poner el juego en el terreno que más le convenía. El segundo tiempo fue más de lo mismo. La cancha embarrada hizo su trabajo, quitó piernas y claridad. Los del “Pela” Bucarey arrimaron peligro al arco de Peralta con pases profundos a Cabrera y Castro, pero no tuvieron chances para convertir. El ingreso de Fuentes le otorgó oxígeno a Independiente, sin embargo la defensa visitante aguantó el vendaval y dejó todo en cero. El pitazo final fue una bendición para los hipotérmicos espectadores. Para “rojos” y “villeros”, queda el compromiso de mejorar en búsqueda de un lugar en la final.


NEUQUEN (AN).- Mucho frío, una cancha espantosa y pocas ideas. No, no es el título de una película clase B, es lo que se vio ayer en José Rosa y Perito Moreno.El empate en cero entre Independiente y Villa Iris aburrió a todos y dejó la semifinal abierta. De entrada, el “rojo” se organizó mas rápido y tuvo las situaciones más claras, pero la falta de precisión de sus delanteros impidió que los dirigidos por Gustavo Coronel se pusieran en ventaja. Lo tuvo Juan Sánchez, solo, abajo del arco, pero le dio con el “techo” de la cabeza y la pelota se fue por arriba. Después llegó la oportunidad para Emilio Lasaga, quien también falló. Lentamente, el “villero” comenzó a afirmarse en el terreno y equilibró el encuentro. Sin tener situaciones claras se las ingenió para tranquilizar el ritmo del partido y poner el juego en el terreno que más le convenía. El segundo tiempo fue más de lo mismo. La cancha embarrada hizo su trabajo, quitó piernas y claridad. Los del “Pela” Bucarey arrimaron peligro al arco de Peralta con pases profundos a Cabrera y Castro, pero no tuvieron chances para convertir. El ingreso de Fuentes le otorgó oxígeno a Independiente, sin embargo la defensa visitante aguantó el vendaval y dejó todo en cero. El pitazo final fue una bendición para los hipotérmicos espectadores. Para “rojos” y “villeros”, queda el compromiso de mejorar en búsqueda de un lugar en la final.

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