Perú decide entre cambios moderados y cambios radicales
por GONZALO RUIZ TOVAR
(DPA)
Cerca de 15 millones de peruanos acudirán el domingo a las urnas en medio de un ambiente de fragmentación, para elegir presidente para el período 2006-2011, además de 120 congresistas y 15 representantes al Parlamento Andino.
Las encuestas, sin embargo, indican que los peruanos tendrán que regresar a las urnas en mayo, pues, salvo sorpresa mayúscula, ninguno de los 20 candidatos presidenciales alcanzará el 50 por ciento de votos que le permita quedarse con el triunfo.
Un candidato que se presenta como «antisistema» y de cuyo pasado hay dudas, Ollanta Humala, militar en retiro de 43 años, se perfila como ganador de la primera vuelta, a juzgar por las encuestas, que le dan una ventaja relativamente cómoda con poco más de 30 por ciento.
Con el respaldo de las clases más pobres, sobre todo de los Andes, Humala logró gran fuerza para su discurso nacionalista contestatario, al que algunos emparentan con el del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Lo que resta saber es quién será su rival en la segunda vuelta. La ex congresista socialcristiana Lourdes Flores, abogada de 46 años, tiene hasta ahora los números a su favor, con alrededor del 26 por ciento, pero atropella el ex presidente socialdemócrata Alan García, abogado de 56 años, cuyo paso a la instancia definitiva no puede descartarse ahora que bordea el 22 por ciento.
Humala propone cambios en la economía que incluyen mayor participación del Estado en áreas estratégicas, lo que conllevará revisión de contratos y eventualmente un regreso del fisco al papel empresarial, aunque no expropiaciones ni estatizaciones forzadas, según asegura.
El perfil populista de Humala atemoriza a los agentes económicos, mientras a otros actores les preocupa el presunto espíritu autoritario del líder nacionalista, que dice que «la dictadura del pueblo es la verdadera democracia», aunque asegura que respetará las garantías ciudadanas.
Denuncias sobre un supuesto pasado como militar abusador, las que incluyen delitos de lesa humanidad y son consideradas verosímiles por grupos de derechos humanos, aumentan la preocupación.
Los analistas consideran que la fuerza lograda por Humala obedece a que el sistema vigente, si bien muestra cifras macroeconómicas positivas, está lejos de dar beneficios concretos a las mayorías.
El presidente Alejandro Toledo, próximo a terminar su mandato con la impopularidad que siempre lo acompañó, asegura que la pobreza bajó de 54 a 48 por ciento, la pobreza extrema de 24 a 17 por ciento y la pobreza rural de 77 a 68 por ciento, lo que sin embargo es insuficiente.
Son esos sectores pobres los que apuestan por Humala, como en 1990 lo hicieron por Alberto Fujimori y en 2001 por Toledo, que llegaron al poder con ofertas populistas y sin embargo aplicaron recetas ortodoxas, a lo que el primero sumó un rumbo antidemocrático.
Flores y García, en ese contexto, pasaron a ser vistos por los adversarios de Humala, como, cada uno a su manera, la garantía de que el país no vaya por la vía de la autocracia y el caos económico que supuestamente implica la propuesta nacionalista.
La postulante socialcristiana, pese a tomar distancias de la ortodoxia liberal y prometer cambios específicos, sigue percibida por sus rivales como representante de la derecha y el gran capital.
García, entretanto, se ofrece a sí mismo como punto intermedio entre el «continuismo derechista» de Flores y el «salto al vacío» de Humala, pero su problema es el recuerdo de su gobierno (1985-1990), caracterizado por caos económico, violencia y sospechas de corrupción.
El domingo se elegirá además a los 120 miembros del Congreso unicameral, y se descuenta que ninguna fuerza tendrá mayoría absoluta, lo que obligará a negociaciones para no poner en riesgo la gobernabilidad, cualquiera sea el presidente elegido.
Según proyecciones, los partidos Aprista Peruano, de García, y Unión Por el Perú, de Humala, y la alianza Unidad Nacional, de Flores, tendrán sendas bancadas de tamaño parecido, lo que se completará con un grupo mediano de fujimoristas y células reducidas de seguidores del ex presidente Valentín Paniagua y de Toledo.
Una novedad será la elección directa de cinco representantes titulares y 10 suplentes al Parlamento Andino, órgano sin capacidad vinculante formado además por Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela.
Hasta ahora la campaña estuvo exenta de situaciones graves de violencia, aunque los humalistas protagonizaron más de una agresión física, incluso contra otros canditatos presidenciales. No obstante, la división en que cayó el país hace que las autoridades adopten todas las medidas de precaución.