Pidió no ceder al “pesimismo y amargura”

Redacción

Por Redacción

El papa Francisco instó ayer a los cardenales a no ceder al “pesimismo y la amargura” y pidió fraternidad y “armonía” dentro de la Iglesia católica, en un discurso emotivo y en parte improvisado que confirma un cambio de estilo en la manera de liderar la milenaria institución. “No cedamos nunca al pesimismo ni a la amargura que el diablo nos ofrece cada día”, dijo el pontífice argentino en su intervención ante el colegio de cardenales reunido en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano. En sus palabras, llenas de agradecimientos, Francisco rindió homenaje a su predecesor Benedicto XVI, calificó de “valiente y humilde” su renuncia y aseguró que su pontificado será “un patrimonio espiritual para todos”. El papa invitó, sin embargo, a los “príncipes de la Iglesia” a “buscar nuevos métodos de evangelización para llevar la verdad cristiana (…) a todos los extremos de la Tierra”. Vestido con una sencilla sotana blanca y una cruz de hierro, insistió ante los purpurados de los cinco continentes, a quienes llamó “hermanos”, sobre la necesidad de “comunión eclesial” y de que se conozcan mutuamente como “una comunidad de amigos”. El papa reconoció la existencia de “diferencias” entre los purpurados y les pidió no temerlas mientras reine “la armonía”. Según el “Corriere della Sera”, el nuevo papa fue elegido gracias al apoyo de 90 los 115 cardenales en el cónclave.


El papa Francisco instó ayer a los cardenales a no ceder al “pesimismo y la amargura” y pidió fraternidad y “armonía” dentro de la Iglesia católica, en un discurso emotivo y en parte improvisado que confirma un cambio de estilo en la manera de liderar la milenaria institución. “No cedamos nunca al pesimismo ni a la amargura que el diablo nos ofrece cada día”, dijo el pontífice argentino en su intervención ante el colegio de cardenales reunido en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano. En sus palabras, llenas de agradecimientos, Francisco rindió homenaje a su predecesor Benedicto XVI, calificó de “valiente y humilde” su renuncia y aseguró que su pontificado será “un patrimonio espiritual para todos”. El papa invitó, sin embargo, a los “príncipes de la Iglesia” a “buscar nuevos métodos de evangelización para llevar la verdad cristiana (...) a todos los extremos de la Tierra”. Vestido con una sencilla sotana blanca y una cruz de hierro, insistió ante los purpurados de los cinco continentes, a quienes llamó “hermanos”, sobre la necesidad de “comunión eclesial” y de que se conozcan mutuamente como “una comunidad de amigos”. El papa reconoció la existencia de “diferencias” entre los purpurados y les pidió no temerlas mientras reine “la armonía”. Según el “Corriere della Sera”, el nuevo papa fue elegido gracias al apoyo de 90 los 115 cardenales en el cónclave.

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