¡Poder mío, mío!
En una reciente mesa redonda sobre la década kirchnerista, Vicente Palermo desmenuzó con rigor la concepción del poder que asume el kirchnerismo y desde la cual ha gobernado. En línea sólidamente argumentada, apeló incluso a ejemplos que llegan desde la propia entraña del planeta K como expresión de aquella concepción. • “No hace mucho pudimos leer a la procuradora general de la Nación (Gil Carbó) sosteniendo que la Corte Suprema de Justicia debe considerar constitucional una ley porque fue sancionada por el Congreso y acompañada por gran consenso popular. Más allá de la ignorancia real o fingida (¿sabe que la Corte es un tribunal de revisión constitucional de las leyes?), hay una idea nítida (en las palabras de la procuradora) de una voluntad política que se expresa mediante el ejercicio de un poder que no se divide y que no admite controles”. • Durante su participación en la mesa redonda, Vicente Palermo comentó que un amigo suyo que “pertenece por derecho propio al campo nacional popular del kirchnerismo” nos dice: “El rechazo a la acumulación de poder personal parece un gesto republicano razonable. Pero cuando ese criterio se transforma en rechazar construir poder estatal nacional para ser un país serio es simplemente cipayismo. Es la ideología funcional al sistema imperial de dominación; transformar a los países en municipalidades, con dirigentes políticos castrados”. (Vicente Palermo es sociólogo por la UBA y doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado, entre otros libros, “Democracia interna en los partidos”, “Neuquén. La construcción de una sociedad” y “Política y poder en el gobierno de Menem” –trabajo elaborado junto al sociólogo Marcos Novaro, con quien compartió además “La dictadura militar. 1976-1983”, a hoy la investigación más trascendente que se haya hecho sobre ese tramo de la vida del país–).
En una reciente mesa redonda sobre la década kirchnerista, Vicente Palermo desmenuzó con rigor la concepción del poder que asume el kirchnerismo y desde la cual ha gobernado. En línea sólidamente argumentada, apeló incluso a ejemplos que llegan desde la propia entraña del planeta K como expresión de aquella concepción. • “No hace mucho pudimos leer a la procuradora general de la Nación (Gil Carbó) sosteniendo que la Corte Suprema de Justicia debe considerar constitucional una ley porque fue sancionada por el Congreso y acompañada por gran consenso popular. Más allá de la ignorancia real o fingida (¿sabe que la Corte es un tribunal de revisión constitucional de las leyes?), hay una idea nítida (en las palabras de la procuradora) de una voluntad política que se expresa mediante el ejercicio de un poder que no se divide y que no admite controles”. • Durante su participación en la mesa redonda, Vicente Palermo comentó que un amigo suyo que “pertenece por derecho propio al campo nacional popular del kirchnerismo” nos dice: “El rechazo a la acumulación de poder personal parece un gesto republicano razonable. Pero cuando ese criterio se transforma en rechazar construir poder estatal nacional para ser un país serio es simplemente cipayismo. Es la ideología funcional al sistema imperial de dominación; transformar a los países en municipalidades, con dirigentes políticos castrados”. (Vicente Palermo es sociólogo por la UBA y doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado, entre otros libros, “Democracia interna en los partidos”, “Neuquén. La construcción de una sociedad” y “Política y poder en el gobierno de Menem” –trabajo elaborado junto al sociólogo Marcos Novaro, con quien compartió además “La dictadura militar. 1976-1983”, a hoy la investigación más trascendente que se haya hecho sobre ese tramo de la vida del país–).
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